Pareciera imposible que en 450 metros cuadrados la historia de Saltillo pudiera ser contada. Elena Huerta nos demuestra que a través del majestuoso mural en el que puso talento, trabajo y tiempo, eso se puede lograr.
Los rostros de hombres, mujeres y niños, junto a la arquitectura de edificios icónicos que han dado identidad a la historia de la capital de Coahuila integran esta obra, que permanece como legado en el Centro Cultural Vito Alessio Robles.
No fue fácil para Elena cumplir el sueño de lograr una pieza de gran dimensión. Como pintora, maestra y activista política, nacida en Saltillo, en 1908, tuvo que abrirse paso en el movimiento artístico en una época en la que el muralismo era una actividad exclusiva para hombres.
A los 11 años comenzó a estudiar en la academia de pintura que fundó el maestro Rubén Herrera y al cabo de cuatro años recibió un certificado como apta para la enseñanza del dibujo, era 1926.
En el documento Orgullosamente Coahuilenses, la Secretaría de Cultura de Coahuila detalla que trabajó como telefonista y simpatizó con el sindicalismo, para después convertirse en luchadora de las causas sociales.
Militante del Partido Comunista, combinó la actividad política con la pintura y el grabado y formó parte de la Escuela Mexicana de Pintura, encabezada por José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.
Vivió en la entonces Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y a su regreso a México laboró en galerías donde dirigió a jóvenes artistas y fue en 1973 cuando inició el famoso mural que viste al patio del centro cultural.
Fue el edificio construido en el siglo 18 en la esquina de las calles Miguel Hidalgo y Juan Aldama, en el Centro Histórico de Saltillo, el elegido para el proyecto esperado por décadas y que se convertiría en uno de los más grandes murales que existen en México, pintado por una mujer.
El mural cuenta la historia de la fundación de Saltillo, la colonización de los tlaxcaltecas, la Independencia, la Revolución, el magisterio, el sindicalismo, el arte y la cultura.
Pero Elena no solo plasmó los rostros conocidos de los personajes que la historia oficial nos cuenta, sino que abundó en aquellos que desde la trinchera local fueron precursores y precursoras del teatro, la música y la docencia.
Tras meses de trabajo, la artista logra con precisión y gran técnica, el retrato de una comunidad que representa la dinámica de una ciudad viva y colorida.
Esas paredes nos invitan a la reflexión, a regresar a la raíz de nuestra ciudad, pero sobre todo a reconocer el legado de mujeres y hombres que abrieron caminos en Saltillo y que dieron pie al crecimiento de la región sureste de Coahuila.
El trabajo de Elena Huerta es reconocido también a través del grupo “Mujeres Dueñas de Nuestra Historia”, que, a través del conocimiento de Esperanza Dávila Sota, actual directora del Centro Cultural Vito Alessio Robles, detalla las anécdotas y pincelazos que Elena trazó para el mural que ahora representa uno de los tesoros artísticos del estado.
En un recorrido por el recinto, usted estimado lector podrá conocer importantes datos sobre la construcción de este mural, el video está disponible en la página de Facebook de Mujeres Dueñas de Nuestra Historia, le invito a verlo.
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