Los pueblos eslavos se referían a sí mismos como “sloveninu”, esta palabra se relaciona con “slovo”, que en las lenguas eslavas significa “palabra”, esta etimología sugiere que los eslavos se identificaban como aquellos que compartían una “palabra” común, es decir, una lengua.
El origen de las lenguas eslavas se sitúa en el Proto eslavo (la raíz “proto” proviene del griego “protos” que significa “primero”, se usa como prefijo para indicar prioridad, o la versión original y más antigua de algo. Por ejemplo, un prototipo es el primer modelo o tipo de un objeto, un protomártir es el primer mártir)
Este idioma Proto eslavo fue el que hablaban las comunidades eslavas que habitaron originalmente las regiones al norte de los Cárpatos, entre el río Vístula y el Dniéper.
Los Cárpatos son un sistema montañoso de Europa Central y Oriental que se extiende por aproximadamente mil 500 kilómetros desde la República Checa y Eslovaquia, atravesando Polonia, Ucrania y Hungría, hasta Rumania y Serbia.
Esta cadena montañosa constituye el segundo sistema montañoso más extenso de Europa, después de los Alpes.
El río Vístula es el río más largo de Polonia y desemboca en el mar Báltico, atraviesa ciudades como Cracovia y Varsovia. El río Dniéper nace en Rusia central, atraviesa Bielorrusia y Ucrania, y desemboca en el Mar Negro.
Durante el primer milenio a.C. y principios del primer milenio d.C. el idioma Proto eslavo se mantuvo relativamente cohesionado por un período muy largo, quizá hasta el siglo 5 o 6 d.C.
La expansión eslava, que se llevó a cabo durante el período de las migraciones (siglos 5 al 7 d.C.), marcó el inicio de la diversificación de la lengua, a medida que las tribus se desplazaron hacia el oeste, el sur y el este de Europa, el Proto eslavo comenzó a diferenciarse, influenciado por los idiomas que encontraban a su paso: lenguas germánicas (en el noroeste de Europa, en países como Alemania, Austria, Suiza, los Países Bajos, Suecia, Noruega y Dinamarca) en el oeste; lenguas balcánicas (de la Península Balcánica y los Montes Balcanes en el sureste de Europa, Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Kosovo, Montenegro, Macedonia, Rumania y Serbia) y griegas en el sur; y lenguas ugrofinesas (húngaro, finés y estonio) en el este.
El momento fundacional en el desarrollo lingüístico eslavo fue la misión de los hermanos San Cirilo y San Metodio en el siglo 9, y de quienes escribimos en este espacio en la columna 206 del 24 julio del presente año, titulada “Alfabeto Griego y Alfabeto Cirílico”.
Los hermanos originarios de Tesalónica (actual Grecia), fueron enviados por el Emperador del Imperio Bizantino, Miguel III, junto con el patriarca de Constantinopla (actual Estambul, Turquía) Focio, a evangelizar a los eslavos en su territorio de la Gran Moravia.
Para ello, crearon el alfabeto glagolítico (del búlgaro antiguo, “glagolati”, que significa “hablar”) y codificaron una forma del dialecto eslavo meridional hablado en su región, creando así el eslavo eclesiástico antiguo (o paleo eslavo). Esta fue la primera lengua eslava escrita y se convirtió en la lengua litúrgica de muchos pueblos eslavos, sentando las bases de la tradición escrita y la uniformidad inicial de la gramática y el vocabulario.
Eventualmente debido a las migraciones el Proto eslavo se dividió en tres ramas principales, cada una con características fonéticas, léxicas y gramaticales únicas:
1. Lenguas Eslavas Orientales: Este grupo, que representa el área geográfica más grande, se desarrolló bajo una fuerte influencia de la tradición del eslavo eclesiástico y, posteriormente, de las invasiones mongolas y la expansión del Imperio Ruso.
Una característica distintiva de este grupo es la preservación de algunos sonidos arcaicos y una considerable influencia léxica del griego bizantino y del turco. Estas son el ruso, el ucraniano y el bielorruso.
2. Lenguas Eslavas Occidentales: Estas lenguas se desarrollaron en contacto directo con las culturas germánicas y latinas, lo que resultó en una fuerte influencia del alemán, del latín y de otras lenguas de Europa Occidental.
A diferencia de las ramas oriental y meridional, que mayoritariamente usan el alfabeto cirílico, las lenguas eslavas occidentales adoptaron el alfabeto latino debido a su adhesión histórica al catolicismo romano, y son las siguientes: polaco, checo y eslovaco.
3. Lenguas Eslavas Meridionales: Geográficamente dispersas en los Balcanes, estas lenguas fueron fuertemente influenciadas por el griego, el latín y debido a las invasiones, por el turco otomano, durante siglos de dominio de ese imperio, razón por la cual, algunos de los países en la zona son musulmanes.
De esta rama se desprenden el serbio, croata, bosnio, montenegrino, búlgaro, Macedonio y esloveno.
El desarrollo de las lenguas eslavas nunca fue un proceso aislado. Factores geopolíticos y religiosos han sido modeladores clave por la influencia Bizantina/ortodoxa, la Germánica/católica, y la influencia Otomana, que además dejó una muy extensa y significativa cantidad de vocabulario turco, persa y árabe en las lenguas meridionales.
En la actualidad, las lenguas eslavas son habladas por más de 315 millones de personas.
El estudio de la evolución eslava es un reflejo de la historia de Europa: un proceso de unidad original, seguida de una profunda diversificación impulsada por imperios, religiones y fronteras políticas, resultando en una familia lingüística que es tan vasta y variada como los pueblos que la hablan.
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