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Coahuila

Leona Vicario

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 4 años

10 de abril de 1789, nace María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, fue una figura femenina trascendente en la Independencia de México. Se dice que con su fortuna financió la insurgencia.

Además, fue una de las primeras mujeres periodistas del país e impulsora del feminismo.
Hija de comerciante que amasó fortuna en la Nueva España y que le permitió el cargo de regidor vitalicio de la Cuidad de México, Gaspar Martín Vicario, le ofreció una educación, basada en la filosofía, literatura y adelantos científicos, lo cual era muy raro para la época.

Su tío materno, Agustín Pomposo Fernández, oidor de la Real Audiencia de México y rector de la Real y Pontificia Universidad de México, fue un personaje influyente en la vida de Leona Vicario, ya que tras la muerte de sus padres, muy joven, quedó a cargo de su tío el jurista.

Andrés Quintana Roo conoce a Vicario, en el despacho de Pomposo, donde hace su pasantía. El joven abogado tenía ideales a favor de la autonomía de la Nueva España, tras dos peticiones de matrimonio, Leona Vicario y el yucateco manifestaban su intención de apoyar a la insurgencia y su causa.

Fungió como mensajera y espía, transformó su casa en centro de organización y financió sus bienes, medicamento y armeros, aliándose también con los Guadalupe, que participaban como espías.

Después de ser encarcelada, acusada de insurrecta y traidora al gobierno virreinal, finalmente se casa con Quintana Roo, en 1813. Consumada la independencia, Leona Vicario se dedicó a su familia y solicitó al Constituyente la reposición del capital de bienes que aportó para ayudar en la batalla.

Desde 1821, Leona solicitó esta devolución de los bienes incautados por el gobierno virreinal, pero fue hasta 1823 que el Congreso le concedió que, a cambio del capital (más de 100 mil pesos que la nación no podía entregar en efectivo) recibiera la hacienda de Ocotepec, en los llanos de Apan, y la casa que había sido de las cocheras de la Inquisición, en la calle de los Sepulcros de Santo Domingo número 2, frente al convento (hoy República de Brasil 37).

También por esos años recibió una distinción que no esperaba: en 1827, la ciudad de Saltillo fue nombrada “de Leona Vicario”, aunque este reconocimiento duró poco tiempo, pues los ataques de la prensa en su contra hicieron que su nombre fuera retirado de la designación de la capital coahuilense.

Esto no fue bien visto por algunos personajes políticos, por lo que Leona Vicario publicó cartas en defensa de sus derechos de pensar por sí misma, posiblemente las primeras cartas publicadas en diarios de distintos países por una mujer defendiendo su derecho a decidir.

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