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Liderazgo a la Merkel

Por Jorge A. Meléndez

Hace 3 semanas

“Su estilo político fue no tener estilo: sin florituras, sin carisma. Solo el agudo sentido del sobreviviente y la devoción a los datos de una científica”.

Así describía la revista Time a Ángela Merkel tras nombrarla personaje del año en el 2017.

La revista asegura que en una era de liderazgos (en la política y los negocios) tipo “alfa” -ruidosos, dominantes y estridentes- Merkel practicó una estrategia muuuuy distinta: “la política de pasos de bebé”.

Excelente tema, ahora que se acerca el fin de los 16 años de Ángela Merkel como canciller alemana.

El ascenso de Merkel fue sorprendente y rápido. Nació en Alemania del Este y en diciembre de 1990, en la primera elección tras la reunificación, ganó un asiento en la Bundestag, la cámara baja alemana.

El legendario Helmut Kohl la nombró ministra de la Mujer en 1991 y ahí inició una carrera meteórica. En apenas 14 años se convirtió en Canciller: la primera nacida en Alemania del Este, la primera mujer, la más joven y la primera persona no católica en ocupar el puesto.

¿Cómo pudo esta física novata dominar la política europea y convertirse en la líder del mundo libre en la época de Trump? Primero que nada, aprendiendo.

“Merkel tuvo que compensar tres severas desventajas: 1. No sabía nada de política; 2. Era una forastera; 3.- Entró al partido más ‘masculino’ de Alemania. Lo hizo aprendiendo todo el tiempo y muy rápido”, señaló Bernd Ulrich en Carnegie Europe.

El editor político de la revisa Die Zeit explicó que solo podía lograr algo poniéndose en los zapatos de los demás y sin crear enemigos. Sus armas más efectivas siempre fueron entender y ser razonable.

“Discursos grandiosos solo la hubieran desgastado”, concluye.

Como su carrera fue de ascensos vertiginosos, siempre tuvo que aprender. Siempre fue una novata.

Un segundo (y enorme) ingrediente: su humildad.

“No le importaba ese elemento que para otros políticos es crucial: la vanidad. Con Merkel nunca es sobre ella. Es sobre el país. Es sobre la gente”, explicó Karl-Theodor zu Guttenberg.

El exministro de Defensa señaló que la canciller no será recordada por ser carismática o imponente. Y sin embargo, uno de sus grandes logros fue mantener el éxito alemán en la crisis financiera más grande de la historia, al mismo tiempo que mantuvo a Europa unida (recuerda la crisis griega).

Y es cierto: la cuarta economía del mundo es una potencia productiva, creativa e innovadora.

Zu Guttenberg apunta a un tercer elemento clave: su manejo, siempre con calma, de la ejecución, de los detalles sucios: “Se le recordará como alguien que manejó el día a día como los mejores”, concluyó.

A riesgo de simplificar demasiado, concluyo con un cuarto elemento, quizá el más “suave”, pero a la vez el más relevante: su humanismo.

Como bien dice el reportaje de Time: “Los líderes solo son puestos a prueba cuando la gente no quiere seguirlos”.

Tal como sucedió en el 2015 con la crisis de refugiados de Siria y otras naciones. Mientras el mundo se aislaba, Merkel eligió otro camino: ese año entraron a Alemania un millón de refugiados.

Una decisión que internamente le costó mucho políticamente. Y que le ganó el escarnio de los “machos alfa” del mundo. Trump la llamó loca.

Y sin embargo, como bien dice Zu Guttenberg: “Hace 75-80 años los trenes en Alemania llevaban gente a los campos de concentración y en el 2015 los trenes llegaron con refugiados a un país que los recibió”.

Independientemente de sus bemoles (que los tuvo, sobre todo en política interior), Merkel es para mí prueba de un liderazgo refrescante y efectivo. Un liderazgo orientado a resultados y a la ejecución. Un liderazgo de principios que gana la carrera como la tortuga de la fábula: paso a paso.

“El estilo calmado, cauto e incremental de Merkel fue tan distintivo que se convirtió en verbo. En su mejor versión, Merkel se convirtió en una forma de administrar a una Alemania unida”, concluyó un análisis de Daniel Hamilton, del Woodrow Wilson Institute. Fantástico.

Con más líderes como Merkel, el mundo sería muuuy distinto. ¡Auf wiedersehen, Ángela!

En pocas palabras… “Wir schaffen das (podemos hacerlo)”. Ángela Merkel.

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