Raúl Vela Erhard es un líder natural.
Fue Alcalde de Piedras Negras, pero antes había sido tesorero municipal, director de Finanzas del Conalep, director General del Cecytec, dirigente del PRI en Piedras Negras y subsecretario de Educación Media y Superior. Ahora el gobernador Miguel Ángel Riquelme lo designó rector de la Universidad Politécnica de Piedras Negras. A lo que me refiero con esto es que sus puestos públicos no han sido una casualidad, sino consecuencia de su liderazgo.
Raúl y yo coincidimos en la cabalgata que organiza la Alcaldesa de Piedras Negras, Norma Treviño, en beneficio del GAC, Grupo de Apoyo para personas con Cáncer. Fuimos parte de un ameno grupo conformado por Óscar López, también exalcalde de Piedras Negras y también rector, en su caso de la Universidad Tecnológica del Norte de Coahuila; mis queridos hermanos buitres, Arnoldo Guajardo “El Patas” y Gregorio “Gato” Saucedo, y el empático y amable Fernando González, esposo de la Alcaldesa. En la conversación que sostuve con Raúl, a pregunta expresa de su parte, le comenté que imparto conferencias de motivación, y superación personal, a lo cual él de inmediato contestó, “me interesa, me interesa mucho”. Ambos concordamos que lamentablemente las actuales generaciones de estudiantes universitarios se encuentran como flotando en el limbo de la mediocridad y apatía, (con sus honrosas excepciones por supuesto) y hace falta motivarlos para que desarrollen su máximo potencial. Cuando le pregunté que para cuándo deseaba mi colaboración en su Universidad, él me contesto, “ya, de inmediato, cuanto antes”. Me agradó mucho su actitud dinámica de prontitud, sin dudas, sin resabios ni confusión; de inmediato comprendió y visualizó lo que yo podría aportar en una conferencia, y el beneficio que obtendrían los alumnos a su cargo. Raúl manifestó resueltamente una actitud de liderazgo oportuno, que no es lo mismo que oportunista. Un verdadero líder debe estar, pensar, sentir, vivir, decidir y actuar en el presente impostergable, debe estar siempre atento en el aquí y en el ahora. Lo mismo hizo por ejemplo, Manolo Jiménez en la cabalgata de Morelos, cuando resueltamente y sin dudarlo un instante decidió apoyar la defensa del INE a caballo. Manolo tomó la iniciativa y lideró a los alcaldes de los Cinco Manantiales a seguir su ejemplo, en ese momento y naturalmente, sin palabras ni coacciones, al asir en sus manos Manolo una de las pancartas en defensa del INE, la Alcaldesa y los alcaldes también tomaron sin dudarlo una de las pancartas, siguiendo el liderazgo del secretario de Inclusión y Desarrollo Social.
Pero, ¿Qué es el liderazgo?
El liderazgo es la capacidad que tiene una persona de influir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones que involucren a personas y grupos en un marco de valores. El liderazgo es la actividad o proceso de influenciar a la gente para que se empeñe voluntariamente en el logro de los objetivos del grupo, entendiendo por grupo un sector de la población con intereses afines. Un grupo puede ser una comunidad, un pueblo, una ciudad, o la unión y conformación de todos ellos en un Estado libre y soberano como lo es Coahuila. ¿Cuáles serían nuestros intereses afines? Esta pregunta se podría resumir en dos palabras: estar bien.
En el Quinto Informe del gobernador Miguel Ángel Riquelme, se difundió sin mentiras y con respaldos oficiales del Inegi, que Coahuila y los coahuilense estamos “Muy Bien” en seguridad, educación, inversiones, generación de empleos, competitividad, ingreso per cápita, confiabilidad y transparencia. Un verdadero liderazgo no se basa en palabras y promesas, se mide en la eficacia de sus resultados, y Miguel Ángel Riquelme no requiere de rollos mareadores para respaldar su eficiencia como líder. Un verdadero líder a su vez genera el Liderazgo en y con sus colaboradores, como palpablemente sucede con el liderazgo que el actual Gobernador difunde a su alrededor. Yo lo he notado cercanamente por ejemplo, con la brillante, eficiente e incansable secretaria de Turismo, Azucena Ramos, de quien inclusive ya escribí una columna resaltando sus cualidades y entrega a su labor, lo he palpado con la casi totalidad de las autoridades municipales que he conocido, lo noto cada vez más con Manolo, y lo viví intensamente con Raúl en las conferencias que di en su Universidad Politécnica, y con los jóvenes estudiantes líderes Óscar, Valdemar y Jaziel, que ahí tuve el beneplácito de conocer.
Esta columna no es un panfleto publicitario que solo vanagloria a los funcionarios del Estado; por supuesto que falta todavía mucho por hacer y que hay fallas, errores y carencias que hay que resolver; yo lo que intento aquí plasmar, es la enorme diferencia que existe entre el liderazgo para servir a un bien común, y su antónimo, la Ineptocracia, que es un sistema político populista en el que los menos aptos son elegidos gracias a la propaganda masiva, y donde los grupos de poder coludidos con la ineptitud, sometimiento ciego, e ineficacia son recompensados por el Gobierno. Para financiar estas recompensas impera la corrupción y se toman créditos impagables, lo que determina un aumento de la pobreza y endeudamiento.
¿Dónde cree el lector que esto ya está sucediendo, y que peligrosamente podría instalarse en Coahuila el año que viene?
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