Una golondrina no hace verano, es cierto, y el hecho de que la Secretaría de Salud confirmara el primer caso de viruela del mono en Coahuila, en concreto en esta ciudad capital, no debe provocar alarma, pero sí representa un llamado a ser cuidadosos, a prevenir.
Sabemos que se trata de un caso importado, de una mujer que llegó a Saltillo proveniente de Toluca por cuestiones laborales. Que fue detectada gracias a una consulta médica privada y que se encuentra en aislamiento.
Sabemos también que el primer caso en el país fue detectado el pasado 16 de julio y que en cinco semanas ya se tienen registrados 262 casos, siete de ellos en el vecino Nuevo León.
Dicen las autoridades del sector salud que es una enfermedad aparatosa, pero poco mortal; que el contagio es por contacto directo con las secreciones de las lesiones o ámpulas, por lo que para que se trasmita hay que tener contacto físico directo con la persona contagiada, haber dormido en la misma cama o haberse secado con la misma toalla.
Entonces lo que corresponde es lo que ya sabemos, y de sobra, que no hay como la sana distancia y los protocolos básicos de salud, como el uso de gel como medidas preventivas ante este virus que amenaza en el mundo entero con volverse una epidemia.
Finalmente, la voz de una experta que vale la pena tener en cuenta: la viróloga española Margarita del Val advierte que, y cito: “va a ser una epidemia que se va a quedar con nosotros”.
Y agrega que el modo de transmisión es muy difícil de controlar, a lo que se suma que por ahora en el mundo entero hay muy pocas vacunas contra la viruela. Así que, pues a seguir cuidándonos, y no solo del Covid, sino ahora del potencial riesgo para la salud pública que implica la viruela símica.
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