Saltillo

Publicado el jueves, 31 de julio del 2025 a las 04:20
Saltillo, Coah.- El agua de lluvia es uno de los recursos más preciados para las comunidades rurales de Saltillo, pero también puede convertirse en uno de sus peores enemigos.
Las precipitaciones de julio fueron tan intensas, que si bien ayudaron a llenar los estanques el nivel del agua llegó al punto del desborde como ocurrió en el ejido Buñuelos.
Aquí la corriente avanzó amenazante. En cuestión de minutos arrasó con árboles y parte de las vías que conectan a otras poblaciones internadas en la sierra.
María Guadalupe García Silva, habitante de este ejido, explicó que en la hora que duró la lluvia se llenaron los tres estanques, pero también causó destrozos.
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Se está llevando el agua la tierra e incluso el cemento, las piedras, todo lo que se había construido, y es una situación preocupante, porque con las siguientes lluvias se va a desgajar más”, señaló con respecto a uno de los pasos vehiculares que se convirtió en una laguna improvisada.
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En el momento que baja el desagüe del tanque o las horas en que está bajando, queda completamente incomunicado, no hay paso a los otros ranchitos y no hay paso hacia la comunidad”, agregó.
‘Sí benefician y también afectan’
Francisca Gil, habitante de San Felipe, otro ejido al que se llega desde la “Y” griega que surge en Buñuelos, comentó que para ella y las otras 50 familias en la zona, cada que llueve la piensan para viajar aunque tengan alguna emergencia.
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Se pone muy feo para transportarse uno y en una enfermedad pues imagínese, se muere uno en el trayecto de aquí a Saltillo”, reiteró.
Para llegar a este ejido sólo hay un camino atravesando un puente que con cada lluvia se va desgajando, por esta misma razón los camiones para surtir las tiendas y los de transporte de personal dejaron de pasar.
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En un aguacero de esos se rompe el puentecillo y quedamos incomunicados, si nos vienen a ver, nos ven desde arriba”, bromeó Francisca sobre lo que pasará cuando la corriente termine de llevarse el concreto.

En el abandono
Desde Buñuelos también se conecta a otros ejidos como la India, Fraile, Santa Victoria, Sabanilla, Tinajuela o Garambullo, poblaciones de las que sus habitantes han tenido que migrar a la ciudad.
Sergio Ruiz Ibarra, quien toda su vida ha permanecido en el ejido Fraile, mencionó sentirse ignorado por los candidatos y partidos, que cada época electoral les han prometido mejorar los caminos rurales.
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No ha habido un acercamiento por parte de las autoridades para arreglar los caminos, yo no he visto mucho movimiento así, ya hace mucho tiempo que nos tienen abandonados, y uno hace peticiones y peticiones, y pues puras promesas nomás”, aseguró.
Aunque en los ejidos están acostumbrados a los estragos que se pueden generar en la temporada de lluvia, que en estas zonas abarca de junio a agosto, Sergio Ruiz dijo que este año ha sido atípico.
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Es el primer año que se ve mucha lluvia, anteriormente llovía y todo era más normal, ahorita fue exagerado.
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Por una parte, gracias a Dios; por otro lado, sí tenemos dificultades para ir a trasladarnos, con un enfermo se batalla, y los caminos desde Saltillo están en mal estado”, agregó el hombre de 75 años.

Recorrido, un calvario
En la ruta e intersecciones de esta zona, son incontables los baches, pozos y zanjas que ponen a prueba la suspensión y llantas de cualquier vehículo, los afortunados llegan a su destino, y los que no, quedan abandonados hasta que sus dueños, después de andar a pie por varios kilómetros, llegan con ayuda para remolcarlos.
Son rutas indispensables
Muchas de estas vías tienen décadas, algunas fueron adaptadas para que la población pudieran desplazarse a la capital del estado cuando el tren desapareció, desde entonces los ejidos, que dependían de este medio de transporte, quedaron a la deriva.
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Viendo la necesidad de que ya no había transporte, se construyó este camino, tiene aproximadamente entre 50 y 60 años, y el mantenimiento es muy poco realmente”, explicó María Guadalupe sobre estos cambios que vivieron de cerca ella, sus hermanos, sus padres y otras generaciones que han habitado en Buñuelos.
Con el tiempo y el crecimiento industrial, los caminos de tierra se convirtieron en indispensables para los ejidatarios, quienes son la principal mano de obra de las fábricas instaladas en la carretera a Zacatecas.

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