Coahuila
Hace 3 años
Todo ser humano, miembro de una comunidad organizada, acumula bienes a lo largo de su existencia, estos pueden ser de mucho o poco valor (conforme a las reglas del mercado), sin embargo, la titularidad de derechos y obligaciones –patrimoniales y no patrimoniales– que acumula durante su vida, pasarán a manos de otros (parientes o no), según la persona lo disponga o no, en un testamento.
Aunque existe debate en cuanto a su origen, la mayoría de las fuentes señalan que la palabra testamento proviene de dos palabras del latín, testatio y mentis, lo cual significaba testimonio de la mente. Sin embargo, existe coincidencia en indicar, que fue en el derecho romano donde la sucesión testamentaria adquirió gran influencia y un verdadero desarrollo. La importancia y trascendencia de la última voluntad perdura hasta nuestros días, aunque con distintas variantes y modificaciones.
En la historia, encontramos personajes que con su última voluntad, pretenden, no sólo garantizar que sus bienes pasen a manos de sus deudos, sino que además, aspiran, a reivindicar derechos, enviar mensajes, enfrentar a sus parientes o eternizarse.
Así, por ejemplo, Sir Francis Drake, corsario, pirata, comerciante de esclavos y vicealmirante de la Marina Real Británica, después de saquear a los buques españoles y ganar una fortuna con ello, dejó 40 libras (el equivalente 180 mil euros) para los pobres de Plymouth, puerto en Inglaterra del que había zarpado en 1585, en el que su objetivo primordial distaba mucho de las expediciones de Magallanes y Elcano.
El mago Houdini prometió a su esposa “Bess”. contactar con ella desde la muerte, por lo que estableció en su testamento se celebrara una sesión espiritista cada aniversario luctuoso, pero tras la última sesión, Beatrice apagó la vela y dijo: “Diez años son suficientes para esperar a cualquier hombre”. Desde entonces, es tradición entre los magos invocar al espíritu del escapista, cada 31 de octubre.
Mark Gruenwald, escritor de cómics de Marvel, como Iron Man o Capitán América, indicó como su última voluntad, que sus cenizas se mezclaran con la tinta utilizada para imprimir unos cómics, hecho que, al parecer, se llevó a cabo.
Napoleón decretó que al morir le afeitaran la cabeza y repartieran su cabello entre sus amigos. Hecho que permitió, gracias a los avances de la ciencia, determinar que “la herencia” contenía grandes cantidades de arsénico, configurándose con ello la hipótesis del envenenamiento previo a su deceso.
Muchas y variadas son las historias relacionadas con los testamentos. Ulpiano señalaba que el testamento es la expresión legítima de nuestro pensamiento, hecha solemnemente para que valga después de la muerte, a través de este instrumento muchos han pretendido influir en la voluntad y las decisiones de los demás, llegando a curiosidades como las que hemos apuntado.
Pero para la sociedad romana, como para nosotros, el testamento es uno de los actos jurídicos más importantes de las personas, para el ciudadano romano era considerado un deshonor morir sin nombrar un heredero (pater familias), ya que garantizaba la continuidad del núcleo familiar y el pago de las deudas a los acreedores, puesto que lo contrario, resultaba infamante la subasta de sus bienes, tanto para la familia del difunto como para su reputación.
Hoy, morir sin testamento, es heredar problemas a los seres queridos, no por el pago de las deudas, sino por la cantidad de trámites y tiempo que habrá que emplear la familia, para distribuir los bienes de quien fallece.
Además, ahora con el testamento, no sólo se asegura la transmisión de los bienes, sino que se garantizan otro tipo de derechos, como la designación de un tutor tratándose de menores de edad, o el reconocimiento de hijos, así como derechos de los que podremos hablar más adelante, con el recién aprobado Código Nacional de Procedimientos Civiles, como el consentimiento para la fecundación post-mortem.
En este Mes del Testamento, aprovechemos las facilidades que se otorgan instituciones públicas y notarios, para poner en orden nuestra conciencia y nuestros bienes.
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