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Publicado el jueves, 19 de agosto del 2021 a las 04:30
Ciudad de México.- Entre recortes presupuestales, impagos y el endurecimiento de restricciones burocráticas por parte del INAH, el Proyecto Tlalocan de Teotihuacán, uno de los más importantes para la arqueología a nivel nacional, arriba al final de su etapa de exploración con importantes hallazgos.
Tras 12 años de labores, únicamente interrumpidos el año pasado a causa de la pandemia de Covid-19, la exploración de un túnel de 103 metros de longitud debajo de la Pirámide de la Serpiente Emplumada rindió sus últimos frutos con una sorpresa para los arqueólogos.
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Estábamos prácticamente ya dando por concluidos los trabajos, estábamos nada más tomando algunos registros y detalles que nos hacían falta, y nos percatamos que el tiro por el cual habíamos descendido la primera vez, en 2003, y por el cual descubrimos el túnel, se profundizaba un poco”, explica en entrevista el director del proyecto, el arqueólogo Sergio Gómez Chávez.
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Lo que no nos imaginábamos es que tendríamos que bajar casi cuatro metros más para alcanzar los 18 metros, entonces, durante el proceso de exploración hemos descubierto, sorprendentemente, en este pequeño tiro de 83 centímetros de diámetro y 14 de profundidad, una gran cantidad de objetos de cerámica, una escultura muy extraña, muy bonita y, casi al final, cuatro ramos de flores”, detalla.

Junto con una hoja casi completa, estos cuatro ramos de flores, tres de ellos con un estado de conservación notable, constituyen el hallazgo de material botánico más importante en la historia del sitio arqueológico.
Aunque su estudio es todavía preliminar, en el que se espera que más adelante pueda saberse qué tipo de flores son, su presencia constata la importante actividad ritual que se llevó a cabo en el túnel.
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Hemos recuperado una gran cantidad de semillas de tuna, tenemos frijol, maíz y chile, entonces es muy, muy importante porque también recuperamos una gran cantidad, casi 4 kilos de carbón, lo que indica que en ese lugar se quemaron muchos materiales y, afortunadamente, las flores se pudieron conservar”, celebra Gómez Chávez.
A un mes, o dos, de que se declare concluida la etapa de exploración, para después seguir con el análisis y la integración de toda la información recabada, un proceso también de años, los arqueólogos ya han podido comprobar algunas de las hipótesis con las que iniciaron.
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Una de ellas era que el túnel era una representación metafórica del inframundo, cosa que hemos logrado corroborar al encontrar el techo del túnel impregnado con pirita y, en la parte final, una especie de cosmograma, una especie de maqueta de un paisaje en miniatura donde encontramos mercurio para representar el agua del inframundo”, explica el director.
Asimismo, la predicción de que al final del túnel se encontraría una gran ofrenda se cumplió a cabalidad, al hallarse una de las más importantes también de la historia de Teotihuacán, con miles de objetos en torno a cuatro esculturas de mujeres y una de un hombre.
El túnel, fechado a partir de estudios de carbono 14 como una construcción de hace 2 mil años, habría sido comenzado a inicios de nuestra época, en los albores de la cultura teotihuacana, y se habría continuado de usar hasta el año 250, cuando fue clausurado.
La última hipótesis por comprobar, que todavía no se descarta, es que al final del túnel se hubiera enterrado a alguna figura importante.
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