Actualmente ya a nadie le importan los 10 mandamientos, leyes religiosas y morales, que, según la Biblia, Dios le entregó a Moisés. No obstante, existe un decálogo fundamental para la 4T. Son 10 mandamientos que la Presidenta suele recordárnoslos, especialmente en las mañaneras. Para los morenistas estas pautas son fundamentales, inquebrantables e inalterables.
Ayer por la mañana, la Presidenta fue contundente en relación al libro de Julio Scherer, “Ni venganza, ni perdón”, de la editorial Planeta. Con una expresión de dureza y enojo afirmó: “No lo he leído, ni lo voy a leer porque la crítica y la autocrítica siempre son importantes, siempre, pero nosotros somos parte de un movimiento de transformación y –repito–, aunque la crítica y autocrítica se valga siempre hay que ser consecuente, siempre, porque uno no está aquí por el poder, ni nos impuso más que el pueblo”.
“What???” No se entendió nada. La Presidenta se hizo bolas, porque no ha leído el libro y dice que no lo va a leer. Entonces cómo puede opinar, si obstinadamente se niega a leerlo. ¿Por qué? Porque tiene miedo a descubrir cosas que van en contra de su “movimiento”, seguramente ya las sabe pero no quiere que se hagan públicas. Además, “el pueblo”, como dice ella cada dos minutos, no la “impuso”, quien la im-pu-so a lo macho como Presidenta fue Andrés López Obrador, dejándole un país hecho trizas, con índices muy altos de problemas que parecen irresolubles: corrupción dentro de Morena, rumores, golpes bajos, chismes, etcétera.
Además de la extorsión a todos los niveles, tumbas clandestinas, el huachicol cada vez más presente en manos de los morenistas, asesinatos a sangre fría, presiones políticas con Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, la obsesión de la doctora por ayudar a Cuba, pero sobre todo lo que la tiene muy pero muy nerviosa es que la Mandataria ha perdido fuerza y poder dentro de su propio partido. Y ella ya no le tiene confianza a nadie, ya no cree en nadie, y sabe que su narrativa ya no le importa a nadie. ¡Pobre! Mejor hablemos de sus 10 mandamientos:
1.- No leer el libro de Scherer, ni mucho menos comentarlo en la sobremesa. Si alguien inicia el tema, en ese momento decir: “¡Ya basta! Son puros chismes. ¡Son “fake news”! Si siguen hablando sobre el tema me voy a parar de la mesa. Son ustedes una bola de neoliberales y vendepatrias”.
2.- No tener amistades que no sean de la 4T. “Me da mucha pena decirte pero hoy doy por terminada nuestra amistad de hace 20 años. Ya no se puede hablar contigo, los de la 4T tienen la piel muy delgadita, no soportan la mínima crítica, el mínimo comentario en su contra. ¿Ya se te olvidaron los gobiernos de Vicente Fox, de Calderón y Peña Nieto? ¿Ya se te olvidaron los fraudes electorales y la corrupción del PRIAN?”.
3.- No leer las noticias, ni ver ni escuchar los noticiarios que no sean favorables a Morena. “En esta casa no se escucha ninguna mención de la derecha”.
4.- No criticar a López Obrador: jamás, nunca, bajo ningún motivo. No olvidar que fue él y solamente él el que subió el salario mínimo, y fue él, solamente él, el que creó la Pensión del Bienestar. Gracias a él tenemos una legión de espléndidos cubanos que se solidarizaron con nuestra causa.
5.- No dejar de apoyar a Cuba, no dejar de mandarles enormes cantidades de petróleo y víveres. No olviden que se trata de acciones humanitarias, y el pueblo de México siempre ha sido muy solidario con los que menos tienen.
6.- No mentir, es un mandamiento muy importante para el movimiento. Afortunadamente hemos tenido ejemplos fantásticos como Adán Augusto López Hernández, nunca ha mentido. Alejandro Gertz, nunca ha mentido. Ricardo Monreal nunca ha mentido. Gerardo Fernández Noroña nunca ha mentido, etc., etc.
7.- No robar, no caer en la tentación del robo del huachicol.
8.- No traicionar al pueblo.
9.- No viajar en primera clase. No frecuentar boutiques de lujo. No poseer vehículos último modelo.
10.- No juzgar, bajo ninguna circunstancia, a nuestro compañero, Jesús Ramírez Cuevas, exvocero de AMLO, él es un hombre de principios y no dejará su cargo en el actual Gobierno federal porque no existen razones para renunciar, aunque lo liguen con el rey del huachicol.
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