“¿Qué placer puede causar a un hombre de cultura… el que una espléndida bestia sea atravesada con una lanza” Marco Tulio Cicerón.
Cuando la violencia irracional es ejercida por aquellos a cuyo cuidado está nuestro bienestar, quienes tienen a su cargo el enorme compromiso de la violencia legítima para proteger y servir, la ley penal ha considerado elevarles la pena.
Toda mi vida he creído que los seres sintientes deben gozar de los derechos de la misma manera que lo hacemos nosotros. Que su dignidad es idéntica a la de los humanos.
El 19 octubre de hace un año presenté la iniciativa de la Ley de los derechos de los seres sintientes, misma que continúa retenida para su estudio en comisiones por la arbitraria decisión de burócratas investidas e investidos de representación popular.
Un ser sintiente perdiendo la vida en manos de un servidor público, de los cuerpos de seguridad en el Estado de Coahuila, debe decirse con tristeza, no es novedad. Esta manifestación de crueldad animal, esta falta de empatía con otro ser vivo no distingue al momento de torturar a nuestros jóvenes, de violar a nuestras mujeres o de agredir a nuestros pepenadores.
Presencié con horror los videos que se transmiten en las redes sociales donde se muestra a presuntos bomberos gozando con la tortura y la muerte de unos pequeños perritos en situación de calle a quienes hemos propuesto se redenominen comunitarios.
Vi horrorizada imágenes de una barbarie maliciosa ah, si porque ellos fueron conscientes. Habían hecho una recolección donde se prometió mejor vida a esos seres sintientes que les fueron confiados y ellos se encargaron de trasformarla en una orgía de sangre que terminó la vida de esos perritos de manera brutal.
A las autoridades municipales de Monclova debe quedarles claro que la indignación social no les pide un favor, les exige que regulen las dependencias a su cargo para que nunca más vuelva a repetirse un acto tan inhumano y tan bestial.
A las autoridades de procuración y administración de justicia debe quedarles claro que la sociedad no les pide gracia, les exige que impartan justicia, que se castigue con toda dureza a los responsables.
Que no se esconda la crueldad en la prescripción, que no sea excusa para que no haya responsables.
Que no sea el juicio de procedencia un excluyente para encubrir el desenfreno.
Que ese aberrante material exhibido con impudicia en las redes nos indigne a todas y a todos
Y que esa indignación reúna nuestras voces en un clamor por la vida tan sonoro; por ellos, por los que no tienen voz tan potente, tan fuerte hasta que nos escuchen.
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