Coahuila
Hace 3 años
El 12 de abril, con el ánimo de incidir en la incipiente campaña electoral en Coahuila (entonces en su día 11 transcurrido), desde su conferencia matutina el Presidente de la República informó una “primicia”: Estados Unidos devolvería “casi 5 mil millones de pesos” a México producto de lo confiscado a Javier Villarreal, extitular del Sistema de Administración Tributaria de Coahuila.
Al día siguiente se publicó en este mismo espacio que tal cosa era imposible por dos razones: dicha cantidad no existe, es decir, no está ni nunca estuvo a disposición del Departamento del Tesoro, y la reclamación formal del dinero ya venció; hace ocho años, concretamente.
Sin embargo el trascendido ya había sido liberado, como caja de Pandora que al ser abierta busca causar daño con el contenido de su interior. Destruir, desactivar o desaparecer, las tres “D” que dan sentido a la denominada 4T.
Incluso en el primer debate organizado por el Instituto Electoral de Coahuila el tema fue retomado por tres de los cuatro candidatos, dándolo por cierto, sin contrastar siquiera la cifra o poner en duda la legitimidad en los términos que fue ventilado.
Ahora bien, a un mes del suceso, y con 40 días de campaña transcurridos ya, equivalentes a dos terceras partes del total (66.6%) el asunto no volvió a comentarse siquiera para sacar raja política.
Y tiene sentido, pues en el documento que mostró públicamente Comunicación Social de Presidencia para respaldar la noticia consta que la Sección de Blanqueo de Capitales y Recuperación de Activos, menciona que la suma estimada por la FGR como indemnización a México (246 millones 134 mil 284 dólares) es descabellada, pues “el valor total de los bienes (incautados a Javier Villarreal) es insuficiente”.
Lo cual es consecuente, ya que le fueron decomisados 12 bienes en 2012, tasados en 21.8 millones de dólares, una cuenta bancaria de 6.5 mdd, y otra de 2.3 mdd en 2013, radicada en el banco Butterfield & Son Limited, en Bermuda.
Si bien los inmuebles fueron rematados a menor valor en subastas, tomando como referencia el precio de valuación, el Departamento de Justicia de Estados Unidos entregaría en el mejor de los escenarios 30.6 mdd a México, monto que significa 12% de los recursos exigidos por la Fiscalía (246.1 mdd) sin explicar en qué se basa.
Por tanto es humo la cantidad comunicada por el Presidente. No serían “casi 5 mil millones de pesos”, sino 550 millones al tipo de cambio actual, si bien nos va.
Pero lo más importante: parte del botín ya fue reclamado en 2013 por Luis Fernando Salazar, a la sazón senador por Coahuila, vía el despacho de abogados Susman Godfrey L.L.P., con sede en EU.
No obstante para consumar el trámite se requería entonces la petición de Rubén Moreira o Enrique Peña Nieto como autoridades ejecutivas legitimadas, y nada hicieron al respecto. El plazo perentorio ante el propio Departamento de Justicia venció el 15 de enero de 2015.
Cortita y al pie
¿Qué sí existe?, en cambio, y ¿dónde tiene participación la 4T en el estado?
El conflicto en AHMSA y la consecuente crisis para la Región Centro de Coahuila, sin solución pese a que la venganza en contra de Alonso Ancira ya fue consumada (¿Recuerda usted que hace un año, el 9 de mayo de 2022, hubo un “encuentro con el sector empresarial” donde participaron Tatiana Clouthier, Rosa Icela Rodríguez y el entonces subsecretario Ricardo Mejía Berdeja en Monclova? ¿Qué resolvieron?).
En Pasta de Conchos no hay rescate, tampoco en El Pinabete, no hay siquiera proyecciones presupuestales para el Tren Coahuilteca, tampoco para la ampliación de la carretera a Zacatecas, tramo Derramadero, ni para la rectificación del peligroso y mortal Los Chorros.
Por si fuera poco el proyecto Agua Saludable para La Laguna, la única obra del Gobierno federal en Coahuila en el sexenio 2018-2024, está estancado.
La última y nos vamos
Y finalmente ya son 20 mil millones de pesos, estos sí, incautados a la entidad entre 2019 y el primer trimestre de 2023, merced al decomiso de recursos vía recortes presupuestales de participaciones federales (explicado en diferentes ocasiones y pormenorizado por la Administración Fiscal General).
No obstante no hay en el imaginario colectivo la cara de un Moreira para culparlo de lo anterior, ni una imagen emblemática de una obra que simbolice la cifra.
Así se diluye la responsabilidad de la 4T y todo queda reducido a la narrativa, acaso lo único que tiene para ofrecer: verdades a medias, datos sin fundamento, aseveraciones imposibles de cotejar, y negación de la realidad.
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