En México, en la política, hechura de la masonería, hemos tenido cuatro personajes iluminados, gente que siente esa designación divina a poseer y dirigir a la nación.
El primero fue indudablemente: Antonio López de Santa Ana. Oficialmente militó en lo que quedaba de una inocua lucha insurgente en una Nueva España que no soñaba con la independencia, tras muchas intrigas se hizo del poder y no lo soltó hasta que se lo quitaron para siempre.
Hábil en crear una imagen de héroe, era un pésimo guerrero y peor estadista, pero se hacía llamar “alteza serenísima” sirvió a estados unidos y a su bolsillo, exclusivamente.
Durante su gestión demostró un nulo respeto por las vidas de los mexicanos.
Benito Juárez, opaco militante de la masonería en la política, hasta que fue incluido entre el grupo de masones, que fueron expulsados del país, primero a Cuba y luego a Nueva Orleans, fue regresado a México como preparación del Plan de Ayutla, movimiento entre facciones masónicas para hacer a un lado a Santa Ana y cambiar las leyes contra los haberes de la iglesia católica, al llegar al poder el grupo, le tocó en el reparto, la presidencia de la Suprema Corte, que en un cambio presidencial, temporalmente lo puso como presidente de la República, y de ahí no lo quitaron hasta su muerte.
Durante su gestión demostró un nulo respeto por las vidas de los mexicanos.
Venustiano Carranza, opaco diputado federal durante el porfiriato, al llegar a la presidencia Francisco I. Madero, no lo quisieron en el gabinete y se conformó con la gubernatura de Coahuila, curiosamente, tenía un Ejército, que usó, junto con otros, a iniciar la revuelta contra el gobierno de Victoriano Huerta, que ya iba por él, en la rebelión descrita en el Plan de Guadalupe, claro, él era el iluminado que sería presidente al final de la lucha. Al salir Huerta, en la convención de Aguascalientes, los caudillos estuvieron de acuerdo en no tenerlo de presidente, en su berrinche, erigido como “presidente legítimo” se refugió en Veracruz donde se apoderaba del dinero de la aduana del puerto, para financiar el cabildeo en Washington DC para ser iluminado como presidente, al llegar al poder, aplicando lo único que sabía hacer, hizo una nueva constitución, aplicando las exigencias solicitadas en su petición en estados unidos.
Al terminar su gestión, intentando decidir a su sucesor, en vez del popular Álvaro Obregón, fue derrocado en un golpe de Estado, en el que fue ejecutado, algo que pudo evitar, si no hubiera retrasado días su partida, por llevarse riquezas y burócratas en su huida.
Tras esto, la mano que mueve la cuna se ocupó en cambiar las reglas para evitar esos caudillos, iluminados, la primera señal fue la ejecución de Álvaro Obregón, la creación del Partido Nacional Revolucionario que finalmente tuvo el nombre del PRI.
Hubo aislados intentos de poder absoluto incluida la muerte “misteriosa” de Maximino Ávila Camacho, abuelo de Citlalli, la tristemente célebre Yeidkol Polentski, en su intento por suceder a su Hermano Manuel al salir este de la presidencia.
Con Echeverría y su íntimo amigo López Portillo, hubo efímeros y ridículos intentos de erigirse en estadistas, y crearon solo destrucción y retraso.
Un opaco subordinado de ellos sucedió a López Portillo, solo multiplicando los problemas.
Salinas de Gortari, aplicando exigencias de los banqueros mundiales, hizo cambios contra el lastre de gobierno, pero no hizo las más importantes: sindicalismo, IMSS, Pemex y CFE.
Salinas no contaba con popularidad ante el vulgo, era más popular Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, identificado con la izquierda.
López Obrador, personaje del bajo mundo de la grilla tabasqueña, porro y fósil universitario, asistente en todo, de un pseudo poeta, con otros gustos carnales, que llegó a senador, que ante no haber sido escogido con una candidatura local, hizo disturbios que llevaron a la destrucción de bienes nacionales en instalaciones petroleras, evidentemente escogido por manos de muy lejos, fue hecho caber en el gobierno de CDMX, sin tener derecho, sobrevivió a un proceso correcto de desafuero, (un gobernante no tiene derecho a violar un amparo federal), y llego a la presidencia, argumentando falsamente que fue víctima de un fraude electoral, (algo en lo que aporto infantiles argumentos).
Rodeado de comunistas extranjeros, después de haber causado pérdidas de un millón de mexicanos, billones de pesos del erario, no haber solucionado ningún problema, y teniendo al país, en peor estado, que el que recibió, insiste en esa condición de iluminado.
México en más de dos siglos ha sido fraccionado, saqueado, hambreado, pero ha tenido la suerte de seguir vivo, espero que las cosas vuelvan a estar menos peor.
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