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Paola Casas
Publicado el domingo, 27 de julio del 2025 a las 08:15
Saltillo, Coah.- El pasado 15 de julio se cumplieron 30 años de la formación de los Dinosaurios de Saltillo, un equipo de futbol americano que no sólo hizo historia en la ciudad, sino que marcó una época en el norte del país. Lo que comenzó como un sueño encaminado por el promotor Carlos Ayala Espinosa, con el respaldo de Cayetano Garza, terminó por consolidarse con la unión de jugadores de élite y el liderazgo del entrenador Frank González, quien sería pieza clave para su éxito.
Todo nació en 1994, cuando Víctor Manuel Pérez Ocampo, mejor conocido como “Heisman”, asumió el rol de director adjunto y mandó invitaciones a jugadores de Saltillo y Monterrey. Aquellas primeras pláticas atraían a talentos de finales de los 70, 80 y 90 y tras varias sesiones de captación, el proyecto tomó forma con nombres emblemáticos. El equipo quedó bajo la dirección de Frank González, quien contaría con un cuerpo técnico “élite”: entrenadores de Borregos Monterrey, Tigres, Lobos de la UAdeC, Burros Pardos, y Los Buitres de la Narro.
La idea comenzó a materializarse en 1995 con una caravana que recorría las colonias de Saltillo para visibilizar al equipo. Apenas un año después, los Dinosaurios alcanzaron la gloria en la Liga Nacional de Futbol Americano (LNF), logrando el título en 1996 al vencer en la final 29-28 a los Caballeros Rojos de Toluca. Fue un triunfo sin precedentes: un equipo de la capital coahuilense, armado casi desde cero, derribando pronósticos y apagó la racha de años sin campeonatos nacionales en deportes de contacto en la ciudad.
Saltillo, que no había visto títulos relevantes en basquetbol, futbol soccer o beisbol, se volcó con los Dinos. En un gesto inigualable, la entrada a los partidos del equipo se complementaba con boletos para los Saraperos, lo que reflejaba el respaldo institucional y comunitario que logró la “dinomanía” como se bautizó aquel fervor popular. Además, el primer juego oficial del 30 de abril de 1995, fue una fiesta: se jugó un Día del Niño frente a los Karankawas de Texas, con un estadio repleto y ambiente familiar.
El cuerpo técnico liderado por Frank González fue fundamental en el éxito de los Dinosaurios. Con apoyo directo de Jorge Castro Medina (de Borregos Monterrey), Agustín García (Burros Pardos) y Salvador Antuna (de la Narro), se conformó un equipo disciplinado y enfocado. Posteriormente, se sumaron al staff César Martínez, Roberto Rodríguez, Polo Treviño, y otros veteranos que llevaban en la sangre la cultura táctica del deporte norteamericano.
La preparación física estuvo bajo la responsabilidad de Francisco Segura Salazar y se contó con la presencia de médicos como Héctor Farías y Gerardo López Mejía, así como porristas dirigidas por Laura Oropeza. En lo administrativo, figuras como Víctor Pérez Ocampo, Carlos Ayala, Juan Manuel Arenas, Moisés Hernández, Efraín Bazaldúa y Santiago Zubieta consolidaron los cimientos del proyecto.
La convocatoria superó las 200 pruebas físicas, pero sólo los más destacados integraron el plantel. Entre los seleccionados figuraron nombres memorables: Jaime Urquidi, Aquiles Leija, Eduardo “Sonrisas” Martínez, Silverio Pérez, Martín Calvillo (quien lamentablemente ya no se encuentra), y figuras como Daniel Rodríguez Padrón “Drupy”, o los hermanos Julio “Perro” Peña y Jesús “Beno” Peña.
También estuvieron Carlos Treviño “Chitoy”, Gerardo Aguilar, los hermanos Javier y Gabriel Lozano, y otros talentos como Jorge Eduardo Pagaza, Óscar González, Víctor Balderas, Abel Montante y Hervey Uribe.
Se sumaron además participantes de Borregos, Tigres, Lobos, Narro y una figura de la Ciudad de México, lo que convirtió a los Dinos en un verdadero ensamblaje interestatal. Durante los dos años que compitieron, disputaron 10 juegos de temporada regular, además de semifinal y final.
Tras caer en la final de 1995 ante los Cerveceros de Monterrey por 20-17, la revancha fue en 1996: los Dinosaurios impusieron su estilo y se coronaron al vencer 29-28 a los Caballeros Rojos. Fue un triunfo histórico: Saltillo, por primera vez, celebraba un título nacional en el máximo nivel del deporte de contacto. La euforia llevó a caravanas de apoyo, cobertura constante de medios locales y nacionales, y un fenómeno social denominado “dinomanía”.
El equipo incluso tuvo un programa semanal de televisión, conducido por Pepe Marroquín y Juan Daniel de Hoyos, con transmisión de los partidos a cargo de Víctor Pérez Ocampo. También, el logo inspirado en un Estegosaurio, autorizado por la familia de Carlos Ayala, se convirtió en símbolo de identidad. En 1995, el estadio recibió su primer bautizo triunfal; en 1996, el campanazo definitivo, cuando el pateador Alberto Vázquez García logró un gol olímpico de 66 yardas en Toluca, récord nacional que permaneció hasta la fecha como el más largo registrado en liga mexicana.

La dinomanía fue tan potente, que cuando en 2017 la franquicia regresó a la LFA, se realizó un homenaje al equipo original:



Ramón Rocamontes de la Peña recuerda el inicio de la “dinomanía”:
José Alfredo Prado destaca la exigencia de las pruebas:
En la final de 1996, José de Jesús Ovalle Cortés relata:
Ramón Rogelio Ramos Barajas remata:
Mario Bustos subraya la hermandad entre rivales históricos:
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