Hace unas semanas escribí un artículo sobre mi emocionante experiencia de contemplar la salida de miles de murciélagos en la cueva que se encuentra a 5 minutos de la recepción del hotel Exhacienda de Perote, propiedad de mi amigo y hermano Nacho Chacón, en la preciosa y acogedora ciudad de Parras, Coahuila.
En esta citada columna di cuenta de cómo me maravilló el observar cómo en microsegundos los murciélagos son capaces de realizar giros acrobáticos para evadir los obstáculos que tienen frente a sí, además intenté describir como lo hacen a través de su sistema de ecolocalización.
Al investigar sobre el tema de los murciélagos, me fui literalmente sorprendiendo y maravillando mientras más sabía sobre ellos, así que me propuse eventualmente escribir un artículo especial sobre ello, y eso es precisamente lo que usted está leyendo.
Lo primero que me sorprendió es que hay la asombrosa cantidad de unas mil 400 diferentes especies de murciélagos, que representan aproximadamente un 20% de todas las especies de mamíferos, lo que los convierte, tras los roedores, en el segundo orden más diverso de esta clase, y están presentes en todos los continentes, excepto en la Antártida. Para no quedarnos con la duda de cuantas especies de roedores existen, les diré que son 2 mil 280 especies que representan aproximadamente el 42% de los mamíferos, pertenecen al orden “Rodentia”, en donde se encuentran las ratas y ratones, ardillas, castores, capibaras, etc.
Al conocer estos porcentajes me di cuenta cuán ignorantes somos la mayoría de los seres humanos, en cuanto a las cifras de la diversidad de diferentes habitantes en nuestro planeta, ya que de un total de 4 mil 381 especies de mamíferos existentes, solamente entre los roedores y los murciélagos suman más de la mitad de todos los que nos alimentamos de las glándulas mamarias de nuestras respectivas madres; haciendo la ecuación, digamos que entre ratones terrestres y aéreos, o que caminan y vuelan, son el 62% de todos los animales que mamamos leche. En cierto momento pensé en seguir escribiendo mas datos sorprendentes en esta columna sobre la diversidad de la vida en nuestro mundo, pero rectifiqué mi decisión y lo llevaré a cabo en otra ocasión, no sin antes solo comentarles que en este planeta hay más especies diferentes de ranas y sapos que todos los mamíferos juntos, ya que entre los que tienen ancas, brincan y croan son 4 mil 780 especies.
La etimología es la disciplina filológica que estudia el origen de las palabras, su procedencia, cronología, e incorporación al idioma, añadiendo los detalles de la evolución de su forma y significado. En este sentido los murciélagos pertenecen al orden, “chiroptera”, palabra que proviene de dos vocablos griegos, “cheir”, que significa mano, y “pteron”, ala, induciendo por ello que tienen manos que vuelan, siendo por ello y asimismo, los únicos mamíferos que vuelan.
Aunque a través de la historia, grandes científicos han intentado descubrir los misterios de la creación y la evolución de las especies, resaltando de entre todos ellos Charles Darwin con sus 17 libros escritos sobre el tema, como El origen del hombre y El origen de las especies por medio de la selección natural, en mi opinión todavía no encuentran respuestas las respuestas concluyentes y contundentes sobre la gran incógnita del como es que se originó la vida y ha evolucionado a través de los millones de años que tenemos datos de que existe, esta pregunta primigenia todavía está más allá de nuestros conocimientos y discernimientos.
Con creces corroboro esta personal opinión, al intentar fallidamente intentar comprender cómo es que “de la nada”, “por casualidad”, o “simple y naturalmente debido al paso del tiempo”, se desarrollaron por ejemplo las mil 400 diversas especies de murciélagos, todas ellas con sutiles diferencias, pero que marcan especiales y específicas características de adaptación a su medio ambiente, sus costumbres de alimentación y sobrevivencia.
La mayoría de nosotros desconocemos la gran y vital importancia de los murciélagos para el equilibrio ecológico del medio ambiente. Ellos desempeñan un papel crucial como polinizadores, como controladores de plagas de insectos (un solo murciélago se come hasta mil 200 mosquitos por hora) y pequeños vertebrados. También desarrollan una importante labor en la dispersión de semillas; muchas plantas tropicales dependen por completo de los murciélagos para su propagación.
Un 70% de las especies son insectívoras y la mayor parte del resto frugívoras; algunas se alimentan de ranas, roedores, aves, peces, otros murciélagos o, como en el caso de los vampiros de la subfamilia “desmodontinae”, cuyo alimento es la sangre. Esta particularidad ha dado pie a innumerables historias de terror que en algún momento explicaré en una columna titulada “Drácula”.
El tamaño de los quirópteros varía desde los 29-33 mm de longitud y 2g de peso del murciélago moscardón “craseonycteris thonglongyai”, que es el más pequeño de todos y habita en Tailandia y Birmania, hasta el más grande que es el “acerodon jubatus”, conocido como el zorro volador filipino, de más de 1.5 m de envergadura y 1.2 kg de peso.
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