El barrio fue cuna de gente humilde y trabajadora, no se denotaba como ahora la riqueza que poseen algunos de los nuevos vecinos de aquel pequeño villorrio.
Faltaban fuentes de ocupación a mediados del siglo pasado y los lugareños se enfrentaba día a día por la subsistencia en diversas ramas de los oficios o labores propias de la época que nos tocó vivir ahí.
Algunos trabajaban en el peltre (Cinsa), otros en la armadora de camiones (Harvester), algunos más en el comercio y en las pequeñas factorías con que contaba la ciudad. Había además buenos albañiles, pintores de brocha gorda, mecánicos, etcétera.
Dentro de ese contexto surgieron los impresores que hicieron historia no sólo en el barrio sino en la ciudad, pues algunos de ellos lograron ser lideres sindicales y ocuparon algunos cargos públicos, como Armando Luna Lara, Antonio Flores Barajas y Francisco Martínez Solís.
La lista de tipógrafos, que también así se conoce el oficio inventado por el alemán Johannes Gutenberg, es larga, sólo reseñaré algunos de ellos, originarios del Ojo de Agua, como los ya citados Francisco Martínez Solís, los hermanos Armando y Jesús Luna, Jesús Morín, Zeferino Rendón, Pablo Contreras Uribe, Filiberto Nuncio, Nicolas Castañeda y su hijo Jesús; Juan Acosta, Juan Guel Aguilar y Carlos Gaytán Villanueva.
Dentro de ese grupo debemos incluir a los Ramírez Armendáriz, Ramón, Jorge, Ignacio y Ricardo, así como el primo de estos, Macario “Maco” Ramírez García, que se inicia como aprendiz en la imprenta del periodista y político parrense, Roberto Orozco Melo, donde el jefe del taller era Francisco Martínez Solís, antiguo linotipista del periódico El Heraldo del Norte. Maco es hijo de don Regino Ramírez, hermano de don Nacho, y padre de los hermanos Ramírez Armendáriz.
Maco trabajó algunos años en la imprenta de don Humberto Castilla Salas, de donde fue despedido por uno de los hijos de este, Jesús Castilla Sánchez. Con la indemnización creó su propio taller de imprenta y dio servicio a importantes empresas tanto de la ciudad, como de la región, del estado y el país.
Los Ramírez Armendáriz, como Nino Rendón, Pancho Martínez, Juan Acosta y Juan Guel, fueron linotipistas de buen nivel que trabajaron principalmente para los periódicos en sus respectivas épocas, El Heraldo del Norte y El Sol del Norte. El oficio de linotipista era mejor pagado que el de formador; era la elite de los trabajadores de los periódicos y las imprentas.
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