Con el regreso a clases un tema inevitable será el de los nuevos libros de texto gratuito que han sido epicentro de una discusión entre detractores y defensores, que mediante una andanada de descalificaciones carentes de diálogo y debate han provocado que el asunto se politice. Muchas de las críticas, con un tono visceral, carentes de sustento y haciendo gala de ignorancia, se enfocan en repetir lo que dicen las redes sociales y los rumores con tal de llevarle la contra a todo lo que huela al régimen actual.
Efectivamente estos libros de texto tienen fallas y errores que han sido expuestos de manera contundente por diferentes expertos en la materia -y también señalando los aciertos- a través de análisis publicados durante los últimos cinco ejemplares de la revista Nexos (www.nexos.com.mx).
Una de las voces que se ha opuesto a estos libros es la Iglesia Católica, que incluso ha sugerido arrancar las páginas que hablan de sexualidad, apoyados por la Unión Nacional de Padres de Familia -con fuertes vínculos con el PAN- fue creada en 1917 con el objetivo de defender los derechos y deberes de los padres de familia frente a la propuesta educativa de la Constitución de aquel mismo año. Tal parece que aún no asimilan el Artículo 3º de nuestra Carta Magna luego de 116 años.
Dentro de estas críticas superficiales -pero con gran difusión- es la postura contra la ideología de género denigrando las preferencias sexuales diferentes, pretextando que dañarán a las nuevas generaciones. Esta crítica, esbozada por diferentes Iglesias, también ha sido secundada por algunos priístas de Coahuila, pero se les olvida que hace 10 años la LIX Legislatura de Coahuila modificó el Código Civil para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Llama la atención que entre la mayoría de diputados priístas de aquella Legislatura, que aprobaron dicha modificación, estaban Manolo Jiménez, actual gobernador electo de Coahuila; Ricardo López Campos, actual diputado; Fernando de la Fuente, exalcalde de Monclova; Eliseo Mendoza Berrueto (+),
exgobernador de Coahuila, y Lucía Azucena Ramos, actual Secretaria de Turismo de Coahuila, entre otros más. Es también de llamar la atención que la mayoría de aquellos diputados priístas forman ahora parte de la actual Legislatura.
Otro de los temas de estos libros de texto que han sido criticados es que “promueven el comunismo y la ideología totalitaria” para ser impuestos a las niñas y niños de México. Es decir, los críticos se oponen al adoctrinamiento, pero esas mismas voces opositoras, principalmente relacionadas con las escuelas privadas, pasan por alto que en el 90 por cientos de dichas escuelas se imparte el catecismo, bajo diferentes nombres, aunque los alumnos no sean católicos.
A esas voces opositoras les molesta que el nuevo modelo educativo proponga centrar el proceso educativo en la comunidad integrada por ciudadanos que no compitan, sino colaboren tanto en su comprensión como en la búsqueda de soluciones, dejando a un lado la enseñanza por asignaturas para adoptar un tipo de educación participativa, de aprendizaje por proyectos, con la finalidad de enfocar la construcción de ciudadanos solidarios ubicados en su entorno.
Desafortunadamente las voces críticas -de ambos bandos- han enturbiado el tema con fanatismo, ignorancia y hasta odio. Sin embargo, tal vez la crítica más acertada contra estos libros de texto es la premura, la falta de planeación y difusión en la implementación del proyecto de la Nueva Escuela Mexicana, que a pesar de todas las cualidades que pueda tener, aún sigue pendiente el debate donde los principales protagonistas sean los maestros, al margen de cualquier politiquería como la que se está efectuando en nuestro estado donde el titular de la Secretaría de Educación es un político sin experiencia en educación.
Mutilar y quemar los libros -o proponer quemar en la hoguera a morenistas, como lo expuso hace tres años el escritor Francisco Martín Moreno- es una opción obcecada y fanática que atenta contra el conocimiento, por ello, más allá de la discusión sobre los nuevos libros de texto lo que realmente preocupa son las miles de escuelas en el país que carecen de electricidad y agua, con piso de tierra, sin baños y techo de lámina que adolecen del mínimo de condiciones dignas para aprender y enseñar, o en casos más trágicos, no se sabe si el patio de la escuela será utilizado por el crimen organizado, como aconteció el sábado 10 de diciembre de 2022 en la comunidad El Durazno, en
Guerrero, cuando llegaron diez camionetas y sus tripulantes convocaron a los pobladores a reunirse en el patio de la escuela primaria y ahí les dispararon. Asesinaron a siete personas, incluido un niño de 11 años.
Sin ir más lejos, las carencias y limitaciones en las escuelas de aquí en Monclova y la región son noticia todas las semanas y de nada sirven los mejores planes de estudios con sus nuevos libros de texto gratuito mientras no se les pueda otorgar a los maestros y niños instalaciones apropiadas para enseñar y aprender. Sin mencionar las circunstancias adversas que suelen afrontar los profesores.
Mientras tanto el pretexto de los libros de texto está siendo utilizado para aprovechar diferentes intereses políticos relegando la importancia de la educación a un plano secundario, evidenciando así el poco interés que tienen ambos bandos en la educación.
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