Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) humor es la jovialidad, agudeza, ingenio, ingeniosidad, humorismo, salero, sal, gracejo, chispa, socarronería, ironía, garbo, alegría, ocurrencia, salida, humorada, jocosidad.
En la sociedad actual hay varios tipos de humor, por ejemplo, está el humor humorístico, que tiene como fin desconcertar; el humor satírico, que expresa indignación haca algo o alguien; el humor irónico, en el que el sujeto es consciente del absurdo del mundo, pero no es moralizante porque tiene perdida la fe y carece de proyectos.
También se tiene al humor absurdo, también conocido como humor superrealista, es un tipo de humor que se vale de las situaciones disparatadas o incoherentes para generar la risa en el público, su comicidad se basa en la irracionalidad.
En la vida diaria existe consenso en que el humor es un elemento positivo, sin embargo sus límites no están siempre claros, según Antonio Calvo el debate sobre los límites del humor se ha convertido en recurrente en nuestros días.
En una sociedad democrática, es difícil determinar dónde acaba la libertad de expresión y dónde empieza la frontera del derecho al honor y el respeto a las diferentes sensibilidades.
Desde el punto de vista de las instituciones, se ha producido una judicialización del humor, mediante casos en los que el sistema político parece amedrentar a la libre opinión e inducir a la autocensura.
¿Qué podemos hacer para no dejar fuera de nuestras vidas el humor, pero no trasgredir la línea que nos lleve a faltarle el respeto a otra persona? Aquí dejo algunas claves:
-Sé inteligente. Según la RAE es la capacidad de entender o comprender; entendimiento, intelecto, talento, raciocinio, mente, conocimiento, ingenio, pensamiento, razón, perspicacia. La inteligencia nos da la capacidad para no tomar las cosas personales y tomar la broma en la justa intensidad y sacar provecho de la misma.
-Sé empático. Según la RAE es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo del otro; en una segunda acepción, la explica como la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. Es decir que debemos estar conscientes de que el humor que estemos utilizando le puede molestar a las personas.
-Sé creativo; es decir, sé espontáneo, inesperado, busca que el humor siempre sea parte de las conversaciones diarias y arranca sonrisas manteniendo el buen gusto y una buena dosis de creatividad.
-Ríete de ti mismo, piensa en lo que te hace reír y aplícalo.
-Evita bromas de mal gusto.
La línea entre el buen humor y la falta de respeto es muy delgada, por eso es muy importante que estemos ciertos de que no se puede ridiculizar a individuos, grupos o colectivos de personas si el objetivo es hacer reír.
Así también, si dentro de una familia u organización eres quien tiene la autoridad para decidir si un chiste es o no apropiado, tienes todas las herramientas para que hagas lo correcto y contribuyas a espacios de comunicación libres, respetables y alejados de bromas pesadas que puedan influir negativamente en la vida de los que integran tu núcleo de influencia.
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