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Los lugares prohibidos de Saltillo

  Por Isabel Ortega

Publicado el sábado, 7 de marzo del 2015 a las 16:00


Cuando la obsesión se puede convertir en una patología

Saltillo, Coah.- Son dos cuerpos desnudos los que yacen sobre el pasto, bajo el cobijo de las estrellas, con la luna como su único testigo… hasta que una patrulla de la Policía Municipal arriba al parque y realiza el arresto de una pareja que, con el fin de darle nueva vida a su matrimonio, buscó agregar más emoción a sus relaciones.

Este tipo de casos, en los que parejas son sorprendidas, llegan a frecuentar las primeras páginas de los diarios de nota roja, pero existen otros que permanecen en el anonimato y sólo salen a la luz cuando, raramente, se comentan de boca en boca entre los saltillenses.

Y a veces no sólo se trata de lugares para las parejas o personas que buscan tener una manera diferente de buscar la satisfacción sexual, también pueden llegar a ser objetos y prácticas no muy comunes las que se llevan a cabo para “las artes amatorias”.

“Estaba más joven y se me hacía fácil, realmente nunca tuve miedo de que me llevara la Policía, era más la emoción de que alguien más pudiera vernos teniendo sexo”.

Lo anterior lo relata Daniel N, de 27 años, quien durante su juventud, de los 17 a los 24 años, mantuvo relaciones homosexuales con personas desconocidas en antros, predios abandonados, baños de plazas públicas y hasta en domicilios ajenos, hasta que conoció el amor y comenzó una relación seria.

También están quienes sienten afición por objetos o partes del cuerpo no erógenas como pies, dedos, orejas y axilas, además de las personas que consumen estupefacientes para aumentar las sensaciones en el acto sexual, como mariguana y éxtasis.

“Después de las fiestas siempre me iba con una chava diferente, a su casa o a la mía, pero me latía la cuestión de lo callejero y a veces prefería irme a colonias solas o al Centro, en callejones y lugares oscuros”, señaló Javier “N”, de 24 años, quien consume algún tipo de droga antes de cada relación sexual, además de practicarla en lugares y de maneras no convencionales.

LOS OTROS NIDOS DEL AMOR

Son bien sabidas las visitas de parejas a hoteles y moteles en la ciudad para vivir una noche de pasión, ya sea porque aún viven con sus padres, como Daniel en su juventud, o porque el hogar vuelve monótona la rutina.

Pero entre esos otros lugares no comunes están las colonias abandonadas, a las cuales arriban las parejas que en ocasiones llegan a allanar los domicilios para sellar su pacto sexual, que podrían calificarse como los más reservados, hasta quienes escogen las plazas públicas, como la Alameda, la Venustiano Carranza, el parque Hundido, “La Maquinita” y hasta el Abraham Curbelo, donde los baños públicos también son objeto de escenas que parecieran sacadas de películas pornográficas, a donde acuden quienes buscan satisfacer sus fantasías sexuales, más que amorosas.

Tanto para Daniel como Javier esos lugares no sólo les dotan de mayor placer sexual, también de una seguridad en sí mismos debido al acto “atrevido y valiente” de hacerlo en la vía pública o espacios comunes, así como por su habilidad para ligar a casi cualquier persona que tenga su mismo interés.

“Cuando salía sentía que todos me veían y tenían ganas de cog…me, y eso también me ponía más caliente”, señala Daniel.

ENTRE EL TRASTORNO Y LO SALUDABLE

La sicóloga Rubí Ocampo, especializada en Sexualidad Humana, Psicología Infantil y Terapia Familiar, manifestó que existen diversos factores que pueden llevar a una persona a encontrar el placer sexual en este tipo de prácticas, que se dividen en una delgada línea entre lo saludable y el padecimiento. “Lo patológico es lo que lastima y daña a otros o a la persona que las padece”.

Esto quiere decir que quienes sólo logran la excitación sexual teniendo relaciones en lugares públicos y prohibidos, o con ciertos objetos, han desarrollado una patología, como las parafilias, por lo que sus relaciones sexuales se limitarán tan sólo a las condiciones que guarden sus obsesiones, aunque no pierdan el deseo sexual.

“En el momento en que es la única manera que la persona puede obtener una satisfacción erótica sexual, en ese momento deja de ser saludable y se convierte en algo patológico”, apunta Ocampo.

Esta situación ha afectado las relaciones de Javier, quien con más de dos décadas de vida no ha logrado mantener una relación estable a pesar de quererlo, pues su ímpetu por vivir la aventura en la calle no es siempre compartido por las mujeres con las que sale o quiere.

“Corté con mi chava porque ya casi no teníamos sexo, cuando yo quería ella no quería, ni en las fiestas, ni en los baños, y ella quería siempre estar en su casa, encerrados. Le puse el cuerno varias veces hasta que mejor ya la dejé”.

Para la sicóloga, la situación de los jóvenes y el desarrollo de su sexualidad están influenciados por su entorno social y familiar. “Que haya tan poca educación de la sexualidad también implica que ellos entiendan que la sexualidad y el ejercicio activo de la sexualidad es algo que deben hacer a escondidas, en lugares que no son reservados para ellos, donde no hay intimidad ni nada”.

EXTRAÑAS CARICIAS

Entre las patologías y trastornos sexuales se encuentran las parafilias, fantasías sexuales tan intensas que sólo llevándolas a cabo se puede lograr la excitación y el orgasmo, en las que participan objetos no humanos, la humillación y el sufrimiento del otro o de sí mismo, así como hacerlo con personas a la fuerza, ya sea mujeres, hombres o niños.

El exhibicionismo, el fetichismo, el fetichismo travestista, el frouterismo, el sadismo y masoquismo sexual y la pedofilia son las categorías de la parafilia que puede desarrollar una persona.

“Cada vez hay más clubes de sadomasoquismo y de muchas prácticas de este tipo y que son clubes privados, cerrados a los demás desde esta perspectiva porque la práctica no es abierta ni pública, hay que hacer muchos análisis”, puntualizó Ocampo.

Aunque también el otro lado de la moneda muestra a parejas que incurren a cierto tipo de fantasías, como disfrazarse de colegiala para asemejarse a una adolescente, o utilizar ciertos objetos, son parte de las estrategias para renovar el amor y la intimidad.

“La práctica de la pareja, a veces las parejas busca cosas de este tipo, expresiones del comportamiento que quizá le da un poco de variedad, es algo que tiene que contar con el consentimiento de los otros o con la persona que comparte”.

ch

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