Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Se agrava ‘guerra civil’ de la 4T; expulsan a Marx Arriaga de la SEP Fortalece Expo Coahuila turismo y desarrollo local; supervisa Gobernador obras de gran proyecto Teme diputado Tony Flores a ser detenido; renueva su amparo Automotriz, víctima de la incertidumbre: Heath; escasa inversión, el reflejo Duplican precios de vuelos por Mundial; impacta Monterrey a Saltillo

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Los mestizos quienes se disfrazan de indígenas inmersos en la fantasía de un paraíso prehispánico

Por Rodolfo Villarreal Ríos

Hace 2 horas

Vivimos los días en que algunos buscan a toda costa hacerse pasar como indígenas puros mientras cargan apellidos castizos y, en más de uno, resalta la abundancia de vello en barba y bigote. Vaya necedad en querer ocultar lo obvio, la abrumadora mayoría de nosotros somos mestizos y, aceptémoslo o no, provenimos mayoritariamente de dos culturas poseedoras de virtudes y defectos. La gran mayoría, de quienes se dicen indígenas, se autonombran descendientes de los Mexicas como si, en aquellos tiempos, no hubiese un sinnúmero de etnias nativas. Nadie, en sus cabales, va a negar que aquella fusión se dio de manera violenta. Pero, tampoco, es factible comprar aquello de que los ibéricos vinieron a destruir las condiciones paradisiacas en que vivían los aborígenes asentados por estos rumbos. Partamos a dar un repaso.

Para cuando se dio la llegada de los hispanos, culturas como la Maya, Tolteca, Teotihuacana, Zapoteca, Olmeca, Tarasca y quien sabe cuántas más ya habían dejado atrás sus años de esplendor y gloria, mientras que otras formaban parte de los llamados pueblos Chichimecas con escaso desarrollo cultural y que, para sobrevivir, empleaban la fuerza. Quienes predominaban eran los Mexicas, un pueblo guerrero que de estar refundido alimentándose con insectos en el Cerro de Chapultepec se convirtió en la fuerza dominante en el Valle de Anáhuac y zonas aledañas. En ese proceso fueron capaces de reinventar su historia y reescribir la de los Toltecas para hacerla pasar como suya. De que construyeron una gran ciudad y un imperio, ni quien lo dude, pero no es factible negar que en ese proceso sojuzgaron pueblos, excepto a los Tarascos a quien nunca pudieron someter, y a algunos como a los Tlaxcaltecas los tenían como campo de entrenamiento para sus soldados y proveerse de humanos a quienes ofrendaban a los dioses vía los sacrificios. 

El cuento de que era una sociedad paradisiaca no es más que una fantasía. Se olvida que sus gobernantes operaban como cualquier otro dirigente de un imperio. En lo interno, era una sociedad en donde la estratificación social estaba bien definida. Un ejemplo es lo referente a la educación. No todos recibían instrucción en el mismo sitio. Unos iban al El Calmécac que era el lugar en donde se preparaban los miembros de la nobleza Mexica. Ahí, se formaban los lideres del futuro, sacerdotes y eruditos. Para los plebeyos existía el Telpochcalli (casa de la juventud) que eran escuelas comunitarias a las que acudían los varones a partir de los 15 años. Se preparación estaba enfocada en el entrenamiento militar, los deberes cívicos, la historia, la religión y los oficios para preparar a los estudiantes para el servicio comunitario y la guerra. Aquella división se daba en perfecta concordancia con la presencia de una clase gobernante exclusiva y estratificada. 

Poco énfasis se hace en el hecho de que, durante dos centurias, el control político del Imperio Mexica estuvo en manos de una sola familia. Las once personas que desempeñaron el cargo de Tlatoani o emperador eran descendientes de Acamapichtli. Así que nada de que la población Mexica tenía voz y voto a la hora de elegir gobernantes, unos mandaban y otros obedecían. Demos un repaso a quienes fueron y cuánto tiempo estuvieron al frente del Imperio Mexica esa oncena de gobernantes.

El fundador de la dinastía fue ACAMAPICHTLI, Manojo de Cañas, gobernando de 1325 a 1346. Lo sucederían tres de sus hijos: HUITZILÍHUITL, Pluma de Colibrí, quien lo haría de 1346 a 1367; CHIMALPOPOCA, Escudo Humeante, entre 1367 y 1427; e IZCOATL Serpiente de Obsidiana, de 1427 a 1439.

El quinto Tlatoani fue un hijo de Hutzilihutl, MOCTECUHZOMA ILHUICAMINA, El Flechador del Cielo, rigiendo los destinos del Imperio entre 1439 y 1468, a quien siguieron en el trono sus vástagos, AXAYACATL, Cara de Agua, que ejercería el mando entre 1468 y 1481; TIZOC, Pierna Enferma, de 1481 a 1486; y AHUÍZOTL, Perro de Agua, entre 1486 y 1502.

Es importante destacar que entre el reinado de Axayacatl y el de Ahuízotl, destaca la figura de un hijo de Hutziilíhuitl, Tlacaélel, quien se convertiría en el gran estratega político que consolidaría a los Mexicas, a la vez que les permitiría engrandecer su poderío.

Cuando se entroniza como Noveno Tlatoani, al hijo de Axayacatl, MOCTECUHZOMA XOCOYOTZIN, El Señor Valeroso, 1502-1520, tal vez pocos hayan imaginado que en nada haría honor a su nombre y que por el contrario se destacaría por ser un timorato. El pueblo lo apedrearía como muestra de rechazo a su actitud entreguista ante los que él consideraba seres superiores. En plena lucha contra los conquistadores, y una vez que muriera como consecuencia de la agresión mencionada, su hermano, CUITLÁHUAC, Excremento Seco, retomaría el mando en 1520 para salvar el honor e infligir a los visitantes la célebre derrota de la Noche Triste. 

El último Señor Mexica sería el hijo de Ahuizotl, CUAUHÉMOC, Águila que Cae, quien en 1521 tendría que aceptar la derrota no derivada necesariamente de la superioridad de armamento de los españoles o de su estrategia militar. Aquí, nos vamos a la versión que, sobre la llegada de los ibéricos, proporcionó, en 1780, el jesuita, Francisco Javier Mariano Clavijero Echegaray, en su libro “La Historia Antigua de México”. En él refiere la historia de los Reinos de Anáhuac y la llegada de los conquistadores españoles. 

Nos relata Clavijero que una vez que Hernando de Cortés y sus tropas habían hecho su primer contacto con las tierras que hoy conforman nuestro país, en donde derrotaron a los naturales de Tabasco, decidieron continuar su viaje hacia el oeste, después de costear la provincia de Coatzacoalcos y atravesar por la boca del Río Papaloapan, dio fondo el Jueves Santo, 21 de abril de 1519, en el puerto de San Juan de Ulúa. Pronto el gobernador de aquella costa, dominada por el imperio Mexica, ordenó que un grupo de sus súbditos ocurriera al encuentro de los recién llegados y les ofrecieran los socorros que necesitaban para la continuación de su viaje. Cortés ante tanta zalamería les respondió que su venida era a comerciar y a comunicar al señor de aquella tierra cosas de mayor importancia, al mismo tiempo que les regalaba algunas bagatelas. Tres días después, el Domingo de Pascua, llegaron ahí los gobernadores de aquella costa nombrados Tehuile y Cuitlalpitoc. Cortés, continúa el escrito de Clavijero, por dar un principio feliz a su empresa y alguna idea de su religión a aquellos idolatras, que en su presencia se celebrase el “santo sacrificio de la misa”, la cual fue la primera que se celebró en el imperio mexicano. Con toda certeza esos acomedidos Mexicas nunca imaginaron lo que el destino les deparaba. 

Cabe mencionar, volviendo a lo escrito por Clavijero, que ya para entonces, los ibéricos contaban entre los suyos a una dama de nombre Tenepal, natural de Painalla, pueblo de la provincia de Coatzacoalcos, e hija de un feudatario de la corona de México y señor de varios lugares. Esta dama había sido entregada por su padre a unos comerciantes de Xicalanco quienes a su vez la dieron o vendieron a los tabascos y estos la presentaron a Cortés. Pronto fue instruida en los misterios de la religión cristiana y bautizada con el nombre de Marina, los mexicanos la llamaron Malitzin y los españoles Malinche. Tenía conocimiento de la lengua Mexica que había recibido de sus padres, y la Maya que se hablaba en Tabasco, y pronto aprendió también la castellana. Hemos de apuntar que fue esta mujer junto con Jerónimo De Aguilar, aquel español a quien el capitán más honesto y leal con quien Cortes contaba, Andrés De Tapia, encontrara por los rumbos de Cozumel, habrían de jugar un papel muy importante a la hora de interactuar con los integrantes de las etnias diversas quienes no precisamente guardaban afecto hacia el trato que recibían de los Mexicas.

Mientras tanto en tierras tlaxcaltecas, en donde gobernaban Xicotencatl, Maxixcatzin, Tlehuexolotzin y Citlalpopocatzin, eran recibidos cuatro mensajeros zempoaltecas quienes a nombre de los españoles solicitaron la venia para acceder a dichos territorios. Maxixcatzin, tras de consultar con su Senado, concluyó que aquel arribo cumplía con los augurios vistos en el cielo y por lo tanto los españoles deberían de ser admitidos benignamente. Xicoténcatl, el viejo, se opuso y negó cualquier identidad divina a los forasteros. Finalmente, se decidió que un ejército comandado por Xicoténcatl, el joven, saliera a luchar para detener a los invasores. Tras de ser traicionado por uno de sus generales, Xicoténcatl, el joven, es derrotado y decide firmar la paz con los ibéricos quienes pronto serían recibidos con todos los honores en Tlaxcala por los cuatro señores arriba mencionados. Los Tlaxcaltecas decidieron aliarse con el enemigo, de esa manera pensaban ellos habrían de cobrarse las afrentas que a través del tiempo habían sufrido por parte de los Mexicas. 

La verdadera diferencia en esta lucha la vino a marcar un sujeto que nada tenía que ver con ninguna de las dos razas, un esclavo africano, quien infectado de viruela habría de ser utilizado como arma bacteriológica y provocar una epidemia que diezmó y llevó a la derrota a la población Mexica, lo cual sucedió hace casi 505 años. Aquí se inician trescientos años de Colonia. 

Por lo que respecta a los ibéricos, en primera instancia debemos de reconocer que quienes se aventuraron en la empresa de la conquista no eran precisamente los más cultos o los hombres que mayor éxito habían alcanzado en la vida. Sin embargo, no podemos regatearles que a su espíritu aventurero añadían una gran dosis de valentía sin la cual no podrían haber llevado a cabo la empresa. En ese mismo contexto fue que se dieron, inmersos en el proceso de sometimiento, a la tarea de destruir las expresiones culturales de los nativos para suplantarlas con los suyas o bien realizar el sincretismo.

Como norma tendemos a vanagloriarnos de que nuestros indígenas habían alcanzado un alto grado de desarrollo cultural y tecnológico. Para ello invocamos la grandeza, cuyos vestigios llegan hasta nuestros días, de las culturas Maya, Tolteca, Teotihuacana, Tarasca y Mexica, pero olvidamos que a la par de ellas cohabitaban otras como las Chichimecas y varias más cuyas formas de vida denotaban un alto grado de atraso. Por supuesto que evitamos mencionar que entre nuestros ancestros indígenas los rituales sangrientos eran parte del fanatismo religioso en el que vivían inmersos. 

Que la conquista fue un acto violento y que el mestizaje no nació necesariamente por la buena voluntad de las partes, nadie lo puede negar. Que para imponer las costumbres y las formas de vida europea los ibéricos hubieron de destruir o erigir sobre las construcciones edificadas por los indígenas, es una verdad sin discusión. Que para borrar vestigios se dieron a la tarea de destruir documentos de la historia indígena, es un hecho innegable. Que tomaron ventaja de la acendrada religiosidad de los nativos y a sangre y fuego les inculcaron el catolicismo, ni quien lo discuta. Que los antiguos rituales de sacrificios religiosos fueron sustituidos con el Tribunal de la Santa Inquisición, nadie puede argüir en contrario. 

Pero sí de separación clasista se trata, nada como la que se formó durante los trescientos años de la Colonia. Con la “santa” bendición de los miembros de la Iglesia Católica, la estratificación fue más allá de las simples separaciones sociales que fueron aderezadas en función del color de la piel. Algunos podrán argüir que exageramos, pero basta revisar los registros de la Iglesia Católica en el noreste del país entre los siglos XVI y XIX para percatarse de esa situación, misma que prevalecía en el resto del territorio. Aunado a ello, los representantes de la corona y los miembros de la Iglesia Católica especializaron a la mayoría de la población en rezos y canticos religiosos, gracias a lo cual, a principios del Siglo XIX, más del noventa por ciento de la población era analfabeta.  

Todo lo mencionado en los párrafos anteriores forma parte de lo que nos formó como nación, negar cualquiera de los dos orígenes principales de nuestra mexicanidad es caer en el autoengaño. Somos producto, aceptémoslo o no, de la fusión de dos culturas con virtudes y defectos, con grandezas y pequeñeces, con errores y aciertos. La pureza de sangre no existe ni para unos, ni para otros. Los que llegaron primero, los indígenas y los que arribaron después, los ibéricos, se fundieron más como respuesta a los efluvios hormonales que en forma voluntaria, pero de tal fusión fue que nacimos y provenimos los mexicanos de hoy, no lo podemos negar. Todo lo demás no son sino estupideces. 

Ni modo que vayamos a realizarnos una purificación genética para extraernos aquello que no consideramos forma parte de nuestro ser. Así que, dejémonos de narrativas falsas y aceptemos que somos mexicanos, con todas las virtudes y defectos que ello implique, provenientes primordialmente de dos culturas, la indígena y la española, además que quien sabe cuantas más estén mezcladas en los genes de cada uno de nosotros. No hagamos caso a charlatanes que buscan encubrirse en un indigenismo falso para sacar raja en su favor y justificar su estulticia y altanerí[email protected]

Añadido (26.06.21) Setenta y tres años, se cumplen mañana 15 de febrero de que aquello diera inicio. Hasta el sitio en que El Gran Arquitecto los haya ubicado, va el recuerdo.

 Añadido (26.06.22) Lo que vemos en Cuba es la reacción de un pueblo anquilosado. Están sumidos en una crisis, en todos los sentidos, y los pobladores nada hacen. Siguen en espera de que les llegue la dadiva y se niegan a manifestarse para echar fuera a quienes los tienen viviendo en la indigencia. En eso terminan los habitantes de los países en donde el “pobretismo” se instituye como política de gobierno. 

Añadido (26.06.23) No obstante que en los EUA para realizar cualquier trámite es necesario presentar una identificación con fotografía e inclusive hay un documento que los ciudadanos de ese país han obtenido, el llamado “Real ID”, los legisladores del Partido Demócrata se oponen a que, cuando vayan a votar, los estadounidenses muestren una prueba de su nacionalidad ya sea por nacimiento o naturalización. No vemos cual es el problema, salvo que los denominados ilegales conformen la reserva de votantes del Partido Demócrata. 

Añadido (26.06.24) Cegados por la sed de venganza, los otrora secuaces salieron al patio de la vecindad para lavar sus prendas íntimas. Olvidaron darles una enjuagada previa y, en consecuencia, las mismas muestran las excretas que generan en la intimidad. Quien lo dijera, tan seriecitos que se veían.

Notas Relacionadas

Fortalece Expo Coahuila turismo y desarrollo local; supervisa Gobernador obras de gran proyecto

Hace 1 hora

Teme diputado Tony Flores a ser detenido; renueva su amparo

Hace 1 hora

Alternativa perrona

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 2 horas

Alternativa perrona

Hace 2 horas

Hasta el fondo

Hace 2 horas

Esqueletos en el armario