Internacional
Por
Agencias
Publicado el domingo, 10 de abril del 2016 a las 18:21
BBC Mundo | Bucarest, Rumania.- Después de la Revolución de diciembre de 1989 en Rumania y el derrocamiento del líder comunista Nicolae Ceausescu, se permitió la entrada de la prensa por primera vez a los orfanatos del país.
Las espantosas condiciones en las que vivían los niños conmocionaron al mundo y las organizaciones humanitarias se apresuraron a encontrar la forma de mejorar la vida de los menores.
Cientos de niños fueron adoptados por familias en Occidente. Uno de ellos fue Izidor Ruckel, quien había estado en una institución para chicos “irrecuperables”.
Ésta es su dolorosa historia.
Cuando los periodistas fueron a cubrir la caída de Ceausescu, algunos encontraron instituciones que no habían sido pensadas para que las viera el público o el mundo exterior.
El mundo quedó en shock al descubrir que tales condiciones existieran.
Cuando tenía 6 meses me enfermé y mis padres me llevaron a un hospital para que fuera atendido, pero en vez de que me curaran, terminé infectado con poliomielitis.
Mis padres me llevaron a otro hospital distinto… y nunca regresaron. Entonces el Estado me puso en una institución para niños discapacitados, un orfanato conocido como “el hospital para los niños irrecuperables”.
Eso era todo lo que conocíamos, todo lo que podíamos recordar. No teníamos compasión; no teníamos sentimientos o emociones. Simplemente existíamos para vegetar. Éramos animales salvajes que necesitaban ser enjaulados.
Crecía ahí hasta los 11 años. Me adoptó una familia de San Diego, California, Estados Unidos: Marlis y Daniel Rackhome. Fue muy difícil. No me podía adaptar a un ambiente familiar. Mi mente estaba acostumbrada a vivir en la institución.
Estaba desesperado por volver a Rumania. Me sentía furioso y me volví muy amargo. Hasta les escribí a los trabajadores sociales para pedirles que me dejaran quedarme allá hasta cumplir los 18 años.
Todos me dijeron que no.
RECHAZO
Volví a Rumania en 2001. Fui a buscar a mi familia biológica, en busca de respuestas. Traté de entender a mi mamá. Traté de conocerla. Pero desafortunadamente, no todos los padres quieren serlo.
Si nunca hubiera venido a Estados Unidos, estaría o en la calle o muerto. Hay tantos niños que son sencillamente expulsados del sistema.
Cuando veo en Rumania o en cualquier otro país a algún adulto sentado o de pie meciéndose hacia adelante y hacia atrás, o comportándose de maneras típicas de personas institucionalizadas, puedo reconocer instantáneamente a quienes crecieron en un orfanato.
A veces extraño esa institución. La gente no lo puede entender pues nunca vivieron esa experiencia.
Estábamos acostumbrados a eso, ahí fue donde crecimos, es nuestro hogar.
POR DECRETO
El drama de los orfanatos en Rumania fue consecuencia de la política demográfica de Ceasescu. El régimen decretó en 1967 el aumento de los nacimientos y prohibió todos los métodos de contracepción, entre otras medidas.
Ceausescu quería aumentar la población por encima del 50% en una sola década. Los niños que nacieron en los últimos 20 años del comunismo fueron conocidos así, como los “Niños del Decreto”.
Las condiciones de los orfanatos eran horrorosas. Había tres o cuatro bebés acostados en una cama y el reducido personal disponible no les prestaba atención.
No había medicinas ni instalaciones para el aseo y tanto el abuso físico como sexual eran una constante.
Mihai, un hombre que vivió en ese centro, le contó a la BBC en 2005 que los niños eran golpeados por el personal y que en muchos casos, los niños menores eran víctimas de los abusos de los mayores.
Cuando en 1990 se denunciaron los abusos en estos centros, se dispararon las adopciones internacionales, hasta que en 2004 se prohibieron por las acusaciones de corrupción y las denuncias de que se traficaba con menores.
fb
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 6 horas
Hace 7 horas
Hace 8 horas
Hace 8 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 12 horas
Hace 15 horas