Hay derrotas que terminan una temporada… y hay derrotas que obligan a replantear una organización completa. La eliminación de Saraperos pertenece a la segunda categoría.
Se acabaron los discursos. Tres años consecutivos sin playoffs ya no son un accidente. Son una tendencia. Y si Saraperos no cambia el rumbo, el próximo agosto estaremos teniendo exactamente la misma conversación.
Saraperos pasó de ser un equipo protagonista a ser uno más del montón. Durante la administración encabezada por los Ley, Saraperos era un equipo que salía al terreno pensando en campeonatos. Peleaba los primeros lugares, tenía figuras que dominaban la Liga Mexicana y construyó una conexión con la afición que convirtió a varios de esos jugadores en leyendas.
Hoy tan lejos de un equipo así, lejos de aquel bicampeonato del 2010. Un equipo que no ha podido consolidarse y que en mucho tiempo no ha podido construir una sola leyenda en el terreno de juego. Cuando la norma era estar en los playoffs y pelear arriba, ahora es común sacar la calculadora y encomendarse a una entidad divina para entrar a los mismos raspando las últimas posiciones y esperando que no te toque un poderoso en la primera ronda, se sabe que ese es el tope de este equipo. Saraperos pasó de ser un equipo que pensaba en campeonatos a uno que celebra mantenerse con vida hasta agosto.
Son 16 años en los que no se ha logrado nada importante a nivel colectivo, probablemente alguno que otro talento que surgiera por ahí y uno que otro extranjero que al no ver resultados se desesperaron y partieron para triunfar en otro lado porque hasta eso, parece que Saltillo simplemente no les sienta bien.
Si un equipo falla una temporada, puede ser un accidente y es hasta cierto punto muy digerible. Los que conocemos este deporte sabemos que pasa y muy seguido. Cuando se falla en dos, puede ser una mala planeación o incluso tus competidores se armaron mejor. Pero cuando falla tres años consecutivos, ya estamos hablando de un problema estructural.
Saraperos no tiene un proyecto deportivo a largo plazo. La urgencia por obtener resultados inmediatos ha impedido construir un proyecto que trascienda una sola temporada. ¿Qué más da una temporada mala otra vez si se percibiera un trabajo de continuidad con bases sólidas y un futuro prometedor con talento local empujando desde abajo, una columna vertebral poderosa en el terreno de juego con un pitcheo que pelea hasta el último out?
No fueron pocos los juegos que Saraperos llegó ganando después de seis entradas y terminó perdiendo, la falta de los llamados “holders” que puedan dejarle el juego al cerrador para poner el candado y sellar la victoria, ahí debe poner la mayor atención la gerencia del equipo.
No todo lo podemos tirar a la basura y creo que al final de la temporada se corrigió el rumbo aunque ya no alcanzó a enderezarse rumbo a los playoffs, fue demasiado tarde y el agua estaba ya hasta el cuello.
Se deja una buena base para el 2027 con jugadores que podrían pelear en la parte alta del standing pero se tienen que apuntalar varias cosas. Se pueden traer un par de jugadores con buen bat que puedan jugar todos los días. Podríamos tener a Guillorme en la tercera si se trae a un shortstop que tenga un buen guante, tal vez un primera base que deje a Villanueva como designado y con el regreso de Missa y de alguno que otro que este a préstamo la ofensiva no debería tener problema.
Pero todo esto no sirve de nada si no se le da continuidad al proyecto y se empiezan a deshacer de figuras importantes. Hoy todos los jugadores que respondieron al final son de Saraperos y no hay intención de sacarlos, pero se tiene que pensar en la continuidad de la plantilla para generar no sólo empatía con el público si no un sano dugout y camaradería dentro del mismo.
El equipo terminó jugando mucho mejor de lo que empezó la campaña pero insisto, fue demasiado tarde. El roster que terminó la temporada es mucho mejor punto de partida que el que inició el año de eso no tengo la menor duda.
No sé si Cheo Molina sea el manager ideal para 2027. Lo que sí sé es que cambiar otra vez de manager, sin cambiar el proyecto, probablemente nos llevará al mismo resultado.
Hoy Saraperos necesita mucho más que refuerzos. Necesita una identidad, un proyecto, una dirección. Porque las organizaciones ganadoras no cambian cada temporada. Evolucionan. Y mientras eso no ocurra… agosto seguirá siendo el mes donde Saltillo hable de lo que pudo ser… en lugar de hablar de playoffs.
Más sobre esta sección Más en Coahuila