Coahuila
Hace 3 años
Homenaje a don Alberto Jaubert Agüero
Era espectacular e impresionante aquel anuncio de la harinera saltillense “El Fénix”, que inicia de la mano de don Evaristo Madero, padre del que posteriormente sería denominado el mártir de la democracia, Francisco I. Madero González.
Sobre una efigie representando a un Ave Fénix en la parte superior del edificio de la calle Emilio Carranza, se le colocaron tubos de gas neon con movimientos en las alas, que se podía observar desde los cuatro puntos cardinales del Saltillo de ayer.
Esta tecnología de nuestra era, tuvo en don Alberto Jaubert Agüero su principal precursor. Conocí su modesto taller en las calles Corona entre Acuña y Allende, donde se elaboraban los tubos del gas neon. Tenía don Alberto dos ayudantes, Delfino Garay y un vecino del Ojo de Agua, de nombre Martín Sánchez, a quien apodaban “El Alacrán”, luego se incorporaría Carlos Corpus Zamora, “El Negrito Sandía”.
Don Alberto, hizo de todo para ganarse el sustento, desde chofer, ayudante en la fabricación de acumuladores para automóvil. Al tiempo llegó a tener su propio taller de baterías o pilas automotrices, empresa que vendió para emprender el negocio de los anuncios neón.
El nombre del elemento proviene de la palabra griega “novum” o “neos”, que significa “nuevo”. Los químicos británicos Sir William Ramsay y Morris W. Travers descubrieron el elemento en 1898.
La luz se produce en unos tubos que contienen neón y otros gases enrarecidos, y que mediante la electricidad dan una luminiscencia brillante. Es un tubo sellado con electrodos metálicos en cada extremo, llenos de una serie de gases a baja presión. Son lámparas de descarga de cátodo frío.
El primer anuncio de gas neón que se elaboró en los talleres del señor Jaubert, fue el de los baños del Hotel Hidalgo, que destacaba sobe todo de noche, en la confluencia de Abbott y Padre Flores. Sobre la cúpula del Teatro García Carrillo, se leía con grandes caracteres, (letras) “Jabón Azteca, es el mejor” y en una de las paredes que forman las calles de Padre Flores y Aldama en el mismo edificio, la silueta del venado de los pantalones y camisas gacela. Había otro gran anuncio a la altura de la Rotonda, (Presidente Cárdenas hacia el oriente) con sólo dos palabras: Coca Cola.
Hasta Monterrey fueron don Alberto y sus muchachos, para instalar un anuncio de gas neon en una gran llanta del General Popo, que simulaba rodar sobre la azotea del edificio Santos.
Luego adquiriría don Alberto la radiodifusora XEDE, posteriormente la XEAJ, después la primera estación de FM en Saltillo XHPR 94.7, en un tiempo en que esta frecuencia no tenía éxito en el país y los competidores juzgaban loco al Chino Jaubert, como le decían popularmente a este personaje muy nuestro, que después incursionaría con la primera estación de televisión, “Canal Siete” en la ciudad y tal vez en el estado. Trajo en vivo y en blanco y negro a Saltillo la cruenta matanza de estudiantes en la capital de la república, hechos previos a los juegos olímpicos de 1968 escenificados en nuestro país, con lo que el canal 7 estreno sus transmisiones.
Fue muy innovador en la comunicación don Alberto, y ejemplo de ellos fue la pantalla o scroll, que colocó en el techo del cuarto piso de la Casa Chalita, en Aldama y Padre Flores, que todo el día se transmitían noticias.
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