Se segura que existe un túnel de dimensiones considerables donde cabe una o varias personas paradas, que nace en la casa hogar de Los Pequeños y desemboca en algún lugar de la Hibernia: “Están altos, se puede caminar fácilmente en ellos”.
Los túneles de La Aurora forman parte de la famosa red de pasadizos subterráneos ocultos bajo el Centro Histórico de Saltillo. Existen teorías de que estas estructuras conectan varios puntos de la ciudad, desde la zona de La Aurora hasta el primer cuadro.
Se cree, también, que fueron utilizados para el resguardo y movilidad discreta durante la Revolución Cristera. Se rumora que conectaban recintos del clero y templos antiguos; otras versiones apuntan a que fueron diseñados para la filtración y canalización de agua.
Es del dominio público que, aunque son considerados un misterio, hay personas que afirman la existencia de pasajes físicos y cuevas bajo las calles de la ciudad, incluso han pasado por ellas. Será verdad o será mentira, pero el acceso a la mayoría de estos túneles está restringido o clausurado por seguridad.
Mientras que la leyenda sigue muy viva en la tradición oral de los saltillenses, una joven funcionaria municipal recientemente recomendó un recorrido turístico por dichos lugares
Una persona de apellido Abrego subió en el Facebook lo siguiente: “Mi hermana estuvo dentro del túnel de la Catedral y dice que se siente una vibra muy fea, que había unos cuartos donde se guardan los restos de fetos y cosas por el estilo. Eso sí, se necesita un permiso firmado y mucho proceso, y de paso te quitan todo; no puedes pasar con cámaras ni siquiera audio, y es de esperar, porque no quieren que esos secretos salgan a la luz”.
No existen antecedentes en los archivos que señalen quién los mandó construir, pero se asegura que existen en las entrañas del Centro Histórico de Saltillo varios túneles subterráneos, que algunos creen que se construyeron durante la época colonial, para aprovechar las corrientes y cauces de los arroyos.
Otros, que guardan riquezas y tesoros, se usaron como escondites y medios de comunicación clandestina durante la Revolución Cristera, como vías de escape de los religiosos y defensores de la iglesia, por lo que se encontraban interconectados entre los templos religiosos; se cree que el principal está bajo la Catedral de Santiago hasta San Juan Nepomuceno.
La casa Purcell tiene el acceso a uno de los túneles y la principal entrada está en lo que fuera el Banco de Coahuila, así como también están conectados el Instituto Coahuilense de Cultura y el Recinto de Juárez. Se publican incluso fotografías de algunos túneles cuya estructura se ve muy sólida y fácil caminar.
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