Arte

Publicado el martes, 15 de agosto del 2023 a las 04:04
Saltillo, Coah.- A lo largo de su vida, Alan Estrada ha explorado dos formas de conocerse a sí mismo. La primera de ellas, más íntima, fue la actuación, en la que inició en 1998 con pequeños papeles en musicales y obras de teatro, que el abrieron las puertas a diversas telenovelas. La segunda, en cambio, fue un enfrentamiento con el mundo a través de viajes por diversos países que se retratan en Alan X el Mundo, un canal de YouTube que el histrión abrió en 2010 y se convirtió en su carta de presentación.
Ahora, 13 años después, Estrada entendió que “todo termina” y, sentado tranquilo en el estudio de su casa, reflexiona sobre lo aprendido en esos miles de kilómetros recorridos en un década que le han dejado, a su vez, 10 aprendizajes –uno por cada año– que retrata en su libro Viajar Cambiará tu Vida.
Para el autor, este título es “un ejemplo de cómo un viaje externo puede convertirse en un viaje interno o así fue en mi caso”, y añade que “todos llevamos dentro ese bichito del viaje porque así vivíamos hace muchos años, y en algunas partes del mundo aún existe la gente nómada que se tiene que mover de un lado a otro buscando pastos más verdes, y esa era nuestra naturaleza”.
Así, el deseo de “explorar también y descubrir nuevos mundos” venció al actor, quien decidió dejarlo todo por ese sueño, el cual le demostró que “no hay distancias ni fronteras”, como explica en el prólogo de su libro, en el cual añade que su verdadero placer al hablar sobre sus viajes es la de compartir “lo que pasa dentro de mí cuando visito un país nuevo o una ciudad alucinante y cuando platico con alguien que vive una realidad distinta a la mía. Viajar me ha cambiado, me transforma y me moldea con cada kilómetro recorrido”.
Esa transformación no se dio de golpe, ni completa en un solo recorrido, sino que fue forjándose a lo largo de cada paso dado, cada puerto en el que desembarcó y en cada aeropuerto en el cual descendió y que en este libro divide en 10 lecciones: Ser Niño de Nuevo, La Zona de Confort, Contar Historias, no Países, Aquí y Ahora, Veamos lo que Somos, en la primera tanda.
De ahí, quizá la segunda es la más universal sobre todo en un momento como el actual, en el que lo vertiginoso de la vida diaria, el trabajo excesivo y demás encierra en un pensamiento de comodidad al espíritu libre que se lleva dentro y que lucha por excursionar su entorno.
Para Estrada “salir de la zona de confort es salir de la zona en donde están las recompensas de la vida. Pero salir de ella en la vida diaria es, digamos, también tomar decisiones importantes: dejar una relación, abandonar un trabajo…, yo creo que los viajes son una manera muy placentera de salir de ella, pero también es (una metáfora para) entender esa salida de la zona de confort.
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Sobre todo porque es pisar una tierra que no es la tuya, oler otros aires, comer otras comidas y tratar de comunicarte en otros idiomas, enfrentarte a otra realidad que no es la tuya por supuesto que te saca de ese lugar, y allí uno recoge las recompensas. Entonces pienso que uno puede encontrar, ahí, la riqueza de dejar esa zona. Sobre todo en los tiempos que vivimos, pero creo que nuestra naturaleza no está ahí, está bien llegar ahí de ves en cuando, pero somos seres que buscamos en la exploración y en sentirnos productivos, la realización”, comentó el también actor de Vaselina, el Musical a Zócalo en entrevista.

Viajar y aprender
Después de esa búsqueda interna que es el viaje, las otras cinco lecciones son también formas de entender al otro: Viajar es También una Responsabilidad, La Diversidad Hace Bello al Mundo, El Nacionalismo se Cura Viajando y El Miedo.
Todos ellos ahondan, precisamente, en la forma en la que ese conocimiento permite dejar detrás las ideas de las fronteras, de los países y de uno mismo al encontrarse y saludar a otro, y encontrarse con la idea de que “la realidad y la fantasía no son tan diferentes”.
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Al viajar nos enfocamos, sí, en lo bonito del mundo pero también vemos todo. No hay forma de no verlo, y podemos aprender muchísimo de otras realidades y sobre todo de cómo en la información que recibimos todos los días por medio de las redes sociales, los medios de información y de lo que escuchamos, siempre recibimos una versión de la información bastante simplificada y a veces hasta reduccionista porque el mundo es demasiado complejo.
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No hay país perfecto, no hay nación perfecta, todas tienen sus luces y sus sombras, de todas se puede aprender. Entonces cuando recibimos una información que parcializa, nos damos cuenta de la importancia que toma el viajar”.
Así, la última lección que aprendió Estrada es, como se titula también el último capítulo de su libro, Todos los Viajes Terminan. Para él, acabó el recorrer el mundo, pero inicia otro en México con nuevos proyectos y nuevos descubrimientos, según agrega.
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La última enseñanza, más las que están en el libro, es que el viaje me ha mostrado a estar conmigo mismo. Soy un sobrepensador profesional, pero cuando viajo ese sobrepensar se convierte en una reflexión personal, en un diálogo interno conmigo mismo, una plática mucho más fructifera en la que llegan respuestas a preguntas que me he hecho desde hace mucho. Aprender a estar conmigo, repasar mis ideas y sumar un poquito de autocrítica”, todo eso le ha ayudado a sobrellevar, también, la idea eterna de que “todo viaje termina, y que nuestra mortalidad misma nos puede prender una luz que ilumine las palabras de ‘oye, tal vez te estás preocupando por algo del que no tiene caso preocuparse tanto’”, concluyó.
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