Arte

Publicado el miércoles, 24 de febrero del 2021 a las 07:00
Ciudad de México.- Cerrar mi negocio, el Gato Calavera, después de 10 años fue bastante fuerte. La última vez que toqué con mi banda fue en mi foro en marzo, cuando ya estaba el coronavirus en México; vino una banda de España, compartimos escenario fue, sold out, estuvo llenísimo y fue una noche bastante divertida, bastante padre; al día siguiente me acuerdo que fue esta marcha masiva del Día de la Mujer, a la cual también asistí.
Y en una semana o dos empezó esto de que la gente ya no podía salir, que era mucha irresponsabilidad tener abierto, lo del Vive Latino y empecé a ver más casos, sobre todo de amigos en Europa que decían que estaba súper fuerte, que estaba horrible, que estaban viviendo una pesadilla.
A la semana fue una ciudad fantasma, todo el mundo se empezó a encerrar y obviamente yo tuve que cerrar el negocio, en ese entonces momentáneamente, dijimos “vamos a darnos una pausa”. Hablé con todo mi staff y les dije: “yo creo que en un mes nos vemos y seguimos trabajando, vamos a hacer una pausa, hay que echarle ganas”.
En agosto cerramos de manera definitiva, teníamos que pagar una renta muy alta, los ahorros comenzaron a consumirse, de repente el dueño del local nos dio un apoyo, dijo ‘páguenme la mitad, paguen lo que vayan pudiendo’, llegó un mes en donde dijimos ahora sí no tenemos ni un peso.
Vino la apertura, el cambio de semáforo y dijimos qué padre, ya pudimos abrir, empezamos a reestructurar y a meter la venta de pizzas, de hamburguesas, lo que teníamos, la cocina, porque finalmente Gato Calavera empezó con esa onda de ser un restaurante; a la semana el dueño nos dijo, ‘saben qué sí lo veo muy difícil, entonces mejor quiero que me entreguen el local’, y dijimos bueno, ya.
Desmontar 10 años de trabajo sí fue bastante rudo, yo siempre digo que ahorita Gato Calavera está dormidito, está hibernando y pronto va a resurgir y seguimos con la idea de volverlo a sacar adelante, pero ya que todo esto haya acabado y que podamos disfrutar y valorar más los conciertos.
Fueron como 12 personas las que nos quedamos sin chamba, eso aunado a promotores, músicos, staffs, es toda una cadena, yo creo que a bastante gente le afectó el que ya no exista Gato Calavera.
Han sido varios momentos difíciles este año, es una constante lucha emocional para todos, cada uno de los momentos ha marcado, cerrar, también tengo dos chiquitos de ocho y dos años, de repente los veo asomaditos en la ventana de que ya están desesperados por salir; y hace poco tener gente cercana a mí con la enfermedad y esa incertidumbre de esperar que salgan adelante.
Busqué formas autogestivas de seguir generando dinero; hice una línea de cubrebocas alternativos que tuvieran diseños divertidos y que fueran seguros para usar, siento que los cubrebocas se han vuelto mis grandes aliados. Actualmente encontré la oportunidad de abrir en un local un cafecito, de la unión nace la fuerza, me uní con la tienda de discos Venas Rotas y así surgió No somos nada Distro Café.
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