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Luto en la sierra

Por Guadalupe Loaeza

Hace 4 años

“Se pudo haber evitado”, le dijo a Carmen Aristegui el vicario de la Diócesis de la sierra Tarahumara, Héctor Fernando Martínez Espinosa, con relación al asesinato de los dos sacerdotes jesuitas, Joaquín Mora y Javier Campos, y del guía de turistas Pedro Heliodoro Palma, ocurrido en el templo de la comunidad de Cerocahui, Chihuahua.

“Esto se pudo haber evitado, porque nosotros tenemos una agenda social que se le entregó a la gobernadora Maru Campos (PAN-PRD) desde que era candidata, y hasta la fecha no hemos podido ser atendidos…”

¿Por qué diablos nunca los recibió la Gobernadora, acaso no estaba al corriente de los problemas que han creado los narcos precisamente en esa zona? ¿Cómo desestimar el llamado urgente de los jesuitas, los que mejor conocen la realidad de la presencia del narco?

Ellos podrían haberle informado de primera mano sobre la situación de “migración forzada” que hay en el interior de la Tarahumara, sobre todo entre los indígenas cooptados por las organizaciones criminales; del cobro de derecho de piso y de la venta de cerveza de manera directa desplazando a los expendedores que tradicionalmente lo han hecho.

Sí, señora Gobernadora, estos crímenes se pudieron haber evitado si usted hubiera sido más profesional y más empática. ¿Apoco no conocía el problema habiendo sido Alcaldesa de la ciudad de Chihuahua? ¿Quén la asesora? ¿Fue usted a ver a los tarahumaras durante su campaña? Y si fue, debió de haberse enterado de la situación en que viven, además de la miseria, acosados por las bandas del crimen organizado.

Como dice el vicario, los jesuitas tienen una agenda que tiene que ver con la regeneración del tejido social, “con la organización comunitaria, con atender problemas que hay en los ejidos, la migración forzada”.

Siempre pensé que los panistas estaban más cerca del catolicismo, que no eran laicos y que estaban muy al pendiente de los cambios de la Iglesia.

También siempre pensé que los panistas eran muy honrados y a usted, señora gobernadora, le han achacado muchos casos de corrupción; y siempre pensé que el PAN no se parecía al PRI.

Corroboro con mucha decepción que los panistas son igual de malos gobernantes y por añadidura corruptos e hipócritas. Lástima que sea usted mujer, la primera Gobernadora de su estado, porque como dice el vicario: “Este Gobierno de Maru Campos, sobre el que teníamos muchas expectativas, es un Gobierno que no escucha, no atiende y nos duele porque es la primera Gobernadora mujer del estado y ahora sale, da la cara, pero en un contexto casi de obligación”.

Es cierto, después de dos días, aparecieron los cuerpos de los dos sacerdotes y del guía de turistas, quien fue asesinado al intentar refugiarse en la iglesia y que, probablemente, se negara a cumplir con el pago de piso impuesto por los narcos.

Es tal el temor que les tienen a estos miserables asesinos que en la entrevista con Aristegui en Vivo, el vicario, quien aparentemente fuera testigo presencial de una parte de los hechos junto con otras personas, relató que tuvieron que guardar silencio por seis horas para proteger a tres sacerdotes que lograron sobrevivir.

“Muchas veces nos vemos obligados a callar para proteger a la gente”. La comunidad está aterrada, y la policía luce inexistente desde hace cuatro años.

Los y las mexicanas ya no podemos más con tanta violencia; violencia que sucede en todas las entidades gobernadas por partidos de cualquier signo. Nos sentimos tan desvalidos, a merced de gente sin escrúpulos, a merced de gobiernos improvisados, mediocres, cuando no aliados con la mafia.

Nuestro panorama es desolador. Estamos atrapados, dominados y penetrados por el narco. ¿Cómo no deprimirse, cómo no gritar y desesperarse? ¿Quién se atreverá a reemplazar a los dos jesuitas asesinados en su propia iglesia, asesinados a mansalva por el solo hecho de estar allí? Los miembros de la compañía de Jesús merecen mejor suerte.

Y de pensar que este crimen se pudo haber evitado, como dijera el vicario, quien no dejó de reprocharle a la Gobernadora por no haberlos recibido: “Ojalá y le doliera –ella es una creyente– tanto como a nosotros, para que aunque sea un poco se pueda transformar esta realidad de mucha violencia en la sierra, de muchos desplazados por esta violencia criminal”.

Sí, que le duela…

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