Para el partido gobernante y los poderes fácticos, Ricardo Mejía no es el hijo pródigo digno de perdón y de ser recibido con los brazos abiertos, sino un desterrado, un judas al cual debe colgarse.
“La marcha de la transformación –arengó el funcionario el domingo en la Plaza San Esteban de la Nueva Tlaxcala– representa el deseo de un pueblo por dejar atrás el periodo más negro, más ruin de la historia de Coahuila: el moreirato”.
El subsecretario de Seguridad Pública y favorito del presidente Andrés Manuel López Obrador para la Gubernatura, abandonó el estado cuando los Moreira tomaron el poder. En marzo regresó para defender el proyecto de la 4T, anunció AMLO en una de sus conferencias matutinas.
El desarraigo de Mejía Berdeja lo reflejan las encuestas. En nivel de conocimiento está por debajo del senador Armando Guadiana y del exdiputado Luis Fernando Salazar, los otros aspirantes de Morena a la candidatura.
En los medios de comunicación del estado tiene escasa cobertura y la mayoría de las menciones suelen ser negativas. El hándicap lo obligó a recorrer el estado para celebrar reuniones con maestros, obreros, empresarios y sectores disconformes con la situación del estado. En el proceso captó a disidentes y operadores electorales del PRI y otros partidos (Noé Garza, Jorge Luis Morán, Shamir Fernández y Rodolfo Walss).
Morena anunciará a su candidato el 12 de diciembre. El primer filtro favoreció a Guadiana. En la encuesta de conocimiento obtuvo 76%, seguido de Salazar (53%) y Mejía (46%), pero otros factores de mayor peso decidirán la nominación.
Así pasó en Estado de México donde la exsecretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, superó al senador Higinio Martínez, quien había pedido una consulta ciudadana.
La crítica contra Mejía Berdeja es por anteponer sus aspiraciones políticas a su responsabilidad como subsecretario de Seguridad Pública, mientras la delincuencia organizada controla regiones del país y la violencia no cesa. Es el flanco más débil del exdiputado lagunero y exlíder de la CNOP.
Los aliados y colaboradores cercanos de AMLO son el blanco preferido de sus adversarios, de los grupos de presión y de medios de comunicación de derecha como Reforma.
Un día antes de la marcha encabezada por Ricardo Sóstenes, los diarios de ese grupo editorial intentaron presionar la postulación de Morena con una encuesta que ubica a Guadiana como el aspirante mejor calificado en todos los temas (honestidad, opiniones positivas, respeto a las mujeres).
Sin embargo, Salazar Fernández lo supera por 2 puntos (30% contra 28%) para ser el candidato. Mejía Berdeja tiene una intención del 20 por ciento. La pesquisa, levantada entre el 13 y el 19 de noviembre, fue domiciliaria y se aplicó a mil ciudadanos con credencial de elector.
“Los resultados reflejan las preferencias electorales y las opiniones de los encuestados al momento de realizar el estudio y son válidos solo para esa población y fechas específicas”, observa Reforma.
Los medios de comunicación nacionales difundieron el comunicado sobre la caminata y el discurso de Mejía, sin omitir denuncias de acarreo, engaños y la participación “mayoritaria” de ancianos (La Jornada, 05.12.22).
La prensa del estado, casi en su totalidad, ignoró la movilización y las invectivas del subsecretario; y la que no, fue parca y adversa. “El Palacio Rosa es un espacio amurallado, distante del pueblo, donde se cometen corruptelas y abusos en contra de la gente”, acusó. Mejía emplea la misma retórica de AMLO. “Coahuila es el último reducto de la mafia del poder”, y la alianza PRI-PAN-PRD, su instrumento para detentarlo. Más allá del resultado del proceso (para nombrar al candidato de Morena), hay algo que no necesita encuesta porque todos lo sabemos: ¡El PRI y los Moreira ya se van!”, sentenció.
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