Internacional

Publicado el viernes, 9 de enero del 2015 a las 20:26
Colombo, Sri Lanka.- El exministro de Salud Maithripala Sirisena juró este viernes su cargo de presidente de Sri Lanka tras su espectacular victoria ante el mandatario saliente Mahinda Rajapakse, acusado de corrupción y autoritarismo durante la campaña.
Sirisena y su primer ministro Ranil Wickremesinghe juraron sus cargos pocas horas después de que Rajapakse admitiera la derrota, en la elección más reñida en décadas en Sri Lanka.
Se trata de un vuelco sorprendente ya que Rajapakse, tras una década en el poder y dos mandatos, era el gran favorito en el momento de convocar las elecciones anticipadas en noviembre.
Mahinda Rajapakse “acata la voluntad del pueblo manifestada en la votación del jueves y garantizará una transición tranquila del poder”, declaró a la AFP Vijayananda Herath, su portavoz.
Sirisena, que fue ministro de Salud en el gobierno de Rajapakse, le agradeció por haber “abierto la vía a una elección que me permitió convertirme en presidente”.
La comisión electoral declaró a Sirisena vencedor con el 51,28% de los votos, contra el 47,58% obtenido por el presidente saliente.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, saludó la decisión de Rajapakse de reconocer rápidamente su derrota y manifestó su deseo de trabajar con el nuevo presidente.
El ex ministro logró aunar en torno a su candidatura a una oposición fragmentada inicialmente.
Ranil Wickremesinghe, el nuevo primer ministro de esta excolonia británica, espera un traspaso de poderes ordenado con el equipo anterior.
“La población quiere una nueva cultura política”, dijo, precisando que Rajapakse y Sirisena han hablado por teléfono.
– Promesas de profundas reformas –
Sirisena prometió reformar profundamente el funcionamiento de la presidencia y transferir muchos de sus poderes ejecutivos al Parlamento.
El presidente electo supo capitalizar el enorme descontento con Rajapakse, que reformó la Constitución tras su reelección en 2010 para retirar el límite de dos mandatos presidenciales y arrogarse nuevos poderes, en detrimento de la función pública y de la justicia.
Durante la campaña, Sirisena exhortó al presidente saliente a que cambiase su forma de ejercer el poder ya que de otro modo aumentarían las protestas.
“Llevó al país por una vía peligrosa hacia la destrucción”, dijo, prometiendo una “revolución constitucional” en caso de elección.
Rajapakse, aupado por la victoria militar ante los Tigres tamiles en 2009, ganó holgadamente los comicios de 2010. Pero no fue capaz de sellar la reconciliación con la minoría tamil, según sus detractores.
Su segundo mandato se vio empañado por las acusaciones de corrupción que minaron la independencia de la justicia y las sospechas de enriquecimiento ilícito de responsables políticos cercanos.
En un intento de reconquistar la popularidad, adoptó medidas espectaculares, como la reducción del precio de la gasolina, de la electricidad y del agua, y la subida de salarios para 1,6 millones de funcionarios.
Pero la candidatura de su ministro de la Salud galvanizó la oposición, dando lugar a una dura campaña.
Hasta entonces, el ministro de Salud era poco conocido. Los partidos de la oposición, entre ellos el principal partido tamil, se unieron a este agricultor de 63 años reconvertido en político, procedente de la mayoría cingalesa.
El nuevo presidente apoya firmemente la orientación del principal partido de centro derecha, partidario de una política de apoyo a las inversiones y al libre mercado.
Los analistas estiman sin embargo que Sirisena debe hacer frente al desafío considerable de una heterogénea coalición que va tanto desde la derecha a la extrema izquierda.
La elección tuvo lugar poco antes de la visita del papa Francisco, a partir del 13 de enero, que estará centrada en la reconciliación.
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