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Coahuila

Marcelo “El Tigre” Berdeja; esa película ya la vimos en Coahuila

Por Luis Carlos Plata

Hace 3 años

¿Puede la experiencia electoral de 2023 en Coahuila, un estado cuya lista nominal es marginal, casi una isla política en el concierto nacional, ser trascendental y definitoria para las elecciones presidenciales de 2024?

No tendría porque serlo en un país diverso y multicultural, pero en sus primeros escarceos la ruta es asombrosamente la misma y en ambos casos la determina el mecanismo atípico que inventó Morena para evadir ventajosamente los tiempos legales y designar mediante encuestas al “coordinador de los comités de defensa de la cuarta transformación”. Cargo por lo demás inexistente, incluso en su estructura partidista, y comités por su parte imaginarios en el mundo real.

Los presuntos sondeos de opinión, desde luego, también son cuestionables. Simulación, se llama el juego.

En ambos procesos, local y federal, coincidentemente hay dos beneficiarios (Claudia Sheinbaum y Armando Guadiana) aunque dos protagonistas (Marcelo Ebrard y Ricardo Mejía). Lo primero no implica necesariamente lo segundo.

Estos últimos, centro de atención en todo momento, aceptaron por escrito someterse a los resultados, y ambos los desconocieron en su día. La diferencia es que Marcelo lo hizo horas antes de ser anunciados, y Ricardo apenas horas después.

Cada uno iba en primer lugar de sus encuestas, y hasta coincidieron en la empresa demoscópica contratada.

Ebrard Casaubón fue el primero de los aspirantes en renunciar a su cargo en el Gabinete presidencial, obligando a otros a seguir su ejemplo. Con Mejía Berdeja sucedió exactamente lo contrario: fue el último en separarse, a diferencia de sus congéneres.

Ambos en su momento intentaron crear la percepción pública de ser cercanos y favoritos del Presidente, en este caso Ebrard siendo arropado por Pío, el hermano incómodo que acopia las aportaciones, y ofreciendo cargos ficticios a Andrés Manuel Jr., el hijo que trafica influencias.

Berdeja, por su cuenta, usando el derecho de picaporte en Palacio Nacional debido al cargo que ostentó por dos años, y llevando pasteles personalizados hasta la oficina del Mandatario durante dos años consecutivos.

Los dos han sido candidatos a diputados federales (plurinominales) por Movimiento Ciudadano en el pasado. En ambos casos cuidan hasta la saciedad hablar mal del Presidente, a sabiendas que ello políticamente significaría tres cosas: entierro, destierro, o encierro (que le pregunten, por ejemplo, a Alonso Ancira o a Cabeza de Vaca).

Culpan de su desgracia, en cambio, a la dirigencia de Morena por cálculo político (como si ésta designase algo en realidad). Y mientras tanto pelean rounds de sombra con muñecos de paja: Mario Delgado como villano favorito, y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido como receptáculo.

Sin embargo ayer se consumó el momento culmen: Ebrard habla de crear el Movimiento Progresista y con él comenzar un recorrido por todo el país.

Tal como Berdeja dijo fundar entonces el Movimiento Coahuilense por la Cuarta Transformación, y con él iniciar un recorrido por todo el estado (después de ser reprendido públicamente por el Presidente, modificó el nombre a Movimiento Coahuilense, quitándole los apellidos que lo identificaban con él).

Cinco días después de ser defenestrado el primero, seis días el segundo. Casi al mismo tiempo, para dimensionar.

Mejía, durante todo el plazo que transcurrió entre el 12 de diciembre de 2022, y el momento en que se registró Guadiana como precandidato único, sembró la idea de que ser coordinador de los comités de defensa no significaba necesariamente ser precandidato, así que aún podría tener cabida.

Ebrard no puede participar como asociación política nacional ni mucho menos conformarse como partido para las elecciones presidenciales. Esa oportunidad ya prescribió.

 

Cortita y al pie

Sheinbaum se mantuvo siempre arriba en las encuestas, justo como Guadiana en la entidad. En ningún momento se permitió que perdieran el liderato de la contienda. En ambos casos, no obstante, son discutibles los resultados como debatible es, igualmente, la supuesta aprobación del Presidente y la presunta preferencia por Morena para 2024.

En la unanimidad de los encuestadores descansan los resortes que todavía mantienen de pie al régimen. No existen pruebas pero tampoco dudas.

 

La última y nos vamos

¿Qué sigue? ¿Marcelo, vestido de animal print, autodenominado “El Tigre”, dispuesto a boicotear la candidatura de Claudia, como Mejía boicoteó la candidatura de Guadiana?

Lo mejor que le podría pasar a la República, sin lugar a dudas.

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