¿Ha notado que en sus círculos sociales o familiares se habla con mayor frecuencia de política o de los asuntos públicos en los últimos cuatro años? Aún sin mencionar personajes o partidos políticos, desde perspectivas positivas o negativas, probablemente haya escuchado charlas de los programas sociales, consultas populares, reformas, proyectos, o eventos conmemorativos, entre otros muchos ejemplos.
Estoy convencido de que nos encontramos en una transformación cultural respecto a la participación activa en los asuntos públicos. Algunos columnistas y opinólogos que me rodean en este y otros medios impresos, están por cumplir esos mismos cuatro años reciclando la misma narrativa, llamándole polarización a este tomar parte en las discusiones, a este diálogo orgánico.
En el debate público no tiene que haber polos opuestos; en las decisiones públicas, sí. Lo ideal es que el debate se desarrolle tomando en cuenta todos los puntos, pero considerar no es sinónimo de seleccionar ni de convencer. Por ello, siempre habrá quienes tengan la percepción de haber perdido después de que una decisión pública sea tomada. Y sabemos que lo preferible es que el grupo perdedor represente a una minoría, ya que de lo contrario, estaríamos ante una decisión antipopular y por ende, poco democrática.
Por ello, considero que quienes llaman polarización a esta participación activa, pueden ser los mismos que salieron a respaldar al conservadurismo en la marcha que tuvo como falsa bandera la defensa de un organismo electoral. No comprenden que ahora podemos afirmar con libertad y convicción que marcharon tomados de la mano de personajes corruptos, asesinos, cómplices y traficantes que con absoluto cinismo se consideran perseguidos o mártires de la democracia.
Por fortuna, pudieron marchar en libertad. Y es que a diferencia de Coahuila, con el digno movimiento magisterial, nadie desde el Gobierno, les envió granaderos para desalojarlos del Congreso local, y tampoco utilizaron policías estatales de reacción para retirarlos de una banqueta, y menos hubo quien violentara a personas de la tercera edad en un campamento pacífico en Plaza de Armas. Es alentador que en gran parte del país las manifestaciones no reproduzcan imágenes como las de Atenco o Nochixtlán ¿no es esto una buena característica de un gobierno democrático?
Hoy los simpatizantes del Presidente marcharán para respaldar su Gobierno. De manera objetiva y sincera le aconsejo dejar de consumir a los opinólogos que caerán en la simpleza de llamar “acarreados” a quienes también están ejerciendo su derecho a manifestarse. No han entendido nada, no aciertan una sola apuesta y han fallado en todas sus predicciones.
Termino con mi propia apuesta: a diferencia de las expresiones de odio y los insultos repletos de clasismo que se gritaron en la marcha en defensa del salario y seguro médico privado de Lorenzo Cordova, hoy se escucharán consignas de esperanza, convicción y persistencia.
Politólogo con experiencia laboral en atención a grupos vulnerables, crisis migratorias y programas sociales. Actualmente es servidor público del Gobierno de México.
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