Luego de más de 30 años fuera, la mayoría en Estados Unidos, donde hizo una exitosa carrera en los medios electrónicos de la comunicación norteamericana, Martín Berlanga está de regreso en Saltillo.
Me dio un gusto enorme saludarlo y reencontramos después de tanto tiempo. Martín, hasta cierto punto, fue desdeñado, bueno, desaprovechado es más propio y no crea conflicto, por algunos medios de comunicación de nuestra ciudad.
El novel aspirante a ocupar un empleo, recién desempacado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, donde terminó con altas calificaciones la carrera, tocó puertas, como suele decirse.
Berlanga, recuerdo, de recia personalidad, carismático y condescendiente, ya pinta para algo grande y su primer trabajo fue en Jaubert Organización, luego Tafich, a la muerte del joven dueño de la empresa, Alberto Jaubert Ancira. Incursionaba tanto en la XEDE como en la XEAJ, en XHRP frecuencia modulada, y finalmente llega una oportunidad para presentar noticias en el canal 7 de la televisión local.
No quiero averiguarlo para no mentir ni meterme en problemas, el hecho es que menospreciaron la capacidad del joven periodista. Luego iría a RCG cuando don Roberto Casimiro González adquiere la concesión del llamado “canal de casa” y allá va Martín, con todo su ánimo, pero no sé qué conflicto hubo y para afuera; dicen que Berlanga lloró (no me consta).
No se quedó con las manos cruzadas para ver el paso de los triunfadores, consiguió colaborar gratuitamente en Multimedios, radio y televisión, en Monterrey, donde recuerda con nostalgia que María Julia Lafuente y el arquitecto Héctor Benavides fueron su acicate (incentivo, estimulo) para poder viajar diariamente de Saltillo a Monterrey y desempeñarse como aprendiz de reportero, convicción que no ha perdido nunca.
Se le metió entre ceja y ceja la idea de ir a buscar empleo en Estados Unidos en áreas o estados donde se habla igual español que inglés, San Antonio, Houston, Miami, etc. La historia llena de vicisitudes es larga de contar. En síntesis, triunfó como los grandes, tanto en radio como en televisión, no sólo fue redactor y reportero, sino presentador de noticieros tanto en radio y televisión para las cadenas Univisión y Telemundo.
Sin duda es un gran logro para un joven saltillense que fue despreciado en su tierra y acogido en terrenos extraños. Ha sido tanto su éxito que logró la ciudadanía norteamericana; allá se casó y heredó su sangre a dos hijos varones que decidieron seguir en Estados Unidos.
Él da una explicación al por qué abandonó su prospero desempeño: “No me acostumbré a la vida en Estados Unidos y preferí renunciar a todo y regresar a Saltillo, con mi gente”.
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