Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el domingo, 18 de enero del 2009 a las 16:00
Ramos Arizpe, Coah.- Más que invitar a la práctica del deporte, las canchas de futbol que se construyeron en diversas colonias de esta ciudad se han convertido en santuarios del grafiti, mientras que por las noches, en los lugares preferidos de los malvivientes.
Si bien, ahí está la infraestructura para que los niños y jóvenes se ejerciten en bien de su salud física y mental, la falta de vigilancia ha hecho de estos espacios un lugar poco agradable por el exceso de pintas y constante deterioro.
Un caso especial es el de la cancha “Esther Alicia Ramos”, ubicada en la colonia Fidel Velázquez, en la que más de 600 niños y adolescentes participan en 74 equipos que promueve José Rosendo Gutiérrez de manera personal, como parte de la liga “Nuevos Valores de Ramos”.
“Nos hemos cansado de solicitar apoyo al alcalde Ricardo Aguirre para que se coloque una nueva alfombra, porque la que existe está muy deteriorada y representa un peligro, además de que la maya está en muy mal estado”, dijo “Chendo”, como se le conoce en esta ciudad.
“Si están poniendo pasto sintético en los camellones, no creo que salga muy caro poner la alfombra en esta cancha y los beneficios serían muchos al promover el deporte entre la niñez y juventud para alejarlos de los vicios y malos hábitos”, precisó.
Durante un recorrido por estos espacios, en otro punto de esta misma colonia se encuentra una de la canchas más nuevas, la cual se construyó hace poco más de un año, sin embargo, por ubicarse a un costado de un lote baldío, este es utilizado constantemente por grupos de jóvenes que se reúnen por las noches para cometer ilícitos.
Completamente afectada por el grafiti, tanto en sus paredes laterales como en las porterías, para la señora Karina Montoya prefiere evitar pasar cerca de este lugar una vez que obscurece, ya que por falta de vigilancia, este sito es utilizado por “vagos” para reunirse en su interior.
En la cancha de la colonia Analco sucede algo similar, y para el señor Roberto Pérez Ruiz, quien a temprana hora acudió con su hijo adolescente a practicar futbol, “es una tristeza el deterioro y descuido” en la que se encuentran estos espacios deportivos.
“Apenas quitan las pintas e inmediatamente los jóvenes vienen otra vez a rayar las paredes; yo creo que es un problema de nunca acabar y lo que más podría ayudar es mayor vigilancia de parte de los policías y colaboración de los vecinos para denunciar inmediatamente cuando se detecte a los jóvenes grafiteando el lugar”, concluyó.
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