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La Jornada
Publicado el sábado, 17 de octubre del 2026 a las 19:15
Ciudad de Guatemala.– El abogado Juan Francisco Solórzano Foppa, ex fiscal conocido por sus denuncias de corrupción y vinculos entre políticos y pandillas, fue asesinado en Ciudad de Guatemala; el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo condenó el ataque.
Solórzano Foppa, nieto de la escritora Alaide Foppa -desaparecida política en Guatemala en 1980, luego de vivir exiliada en México- murió junto a otra persona en un ataque armado en el Campo Marte, donde participaba en un partido de fútbol en una de las canchas del complejo, informaron medios locales. Minutos después, la policía informó sobre la captura de dos de los presuntos responsables del crimen.
” “Repudio enérgicamente el cobarde asesinato del ex fiscal Juan Francisco Solórzano Foppa. Sus autores, materiales e intelectuales, deben pagar las consecuencias con todo el peso de la ley: todas las instituciones públicas deben cooperar para que este crimen se castigue”, declaró Arévalo.
Solórzano Foppa era un constante crítico de la gestión del ex presidente Alejandro Giammattei, y de la ex fiscal General Consuelo Porras; denunciaba la cooptación de la justicia.
En mayo de 2021 fue detenido por la fiscalía de Porras por delitos electorales y liberado días después.También denunció al juez Fredy Orellana, sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por socavar la democracia en el país.
Cuestionó la relación de la ex primera dama Sandra Torres, líder del partido Unidad Nacional de la Esperanza y su familia con líderes pandilleros de Barrio 18.
Hace un año, denunció la fuga de una prisión de máxima seguridad de una veintena de miembros de Barrio 18, un caso que provocó una crisis en el país y el relevo de la cúpula de seguridad del gobierno.
En uno de sus últimos mensajes en redes sociales, denunció una “incursión de mercenarios de la agencia estadunidense de inteligencia (CIA), apoyada por el ejército de Guatemala”, en los enfrentamientos entre supuestos narcotraficantes, que dejaron ocho muertos en septiembre.
El abogado era nieto de la poeta, escritora, activista feminista y profesora guatemalteca Aleide Foppa (1914-1980), quien vivió exiliada en México, donde escribió gran parte de su obra, y cofundó la revista feminista Fem.
Foppa fue la primera catedrática de Sociología de la Mujer en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En 1980, su hijo Juan Pablo, militante del Ejército Guerrillero de los Pobres, fue asesinado en Quiché, combatiendo contra la dictadura militar del presidente Fernando Romeo Lucas García.
Tras la tragedia, Foppa retornó a Guatemala porque “decidió poner el tiempo que a ella le restaba al servicio de la guerrilla guatemalteca. Abandonó la casa de Hortensias en la colonia Florida y repartió sus muebles y sus cuadros. No divulgó sus intenciones, pero nació en ella la inmensa, la honda esperanza de serles útil a los guerrilleros guatemaltecos que la visitaban en su casa”, escribió la escritora mexicana Elena Poniatowska.
El 19 de diciembre fue secuestrada en una avenida de Ciudad de Guatemala, y desapareció sin dejar rastro.
Caso Foppa: ¿Efectividad o distracción? Crecen las sospechas sobre la captura de dos presuntos responsables
La premura de las autoridades al presentar a dos presuntos responsables tras el ataque armado contra el exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa en Campo Marte ha despertado más sospechas que certezas en la opinión pública. Para analistas y observadores, la rápida exhibición de sospechosos responde con frecuencia a la urgencia gubernamental de mitigar el impacto político y proyectar una imagen de eficacia inmediata ante un crimen de alto perfil. No obstante, cuando las capturas iniciales carecen de sustento técnico visible, se corre el riesgo de fabricar “chivos expiatorios” o montar una cortina de humo mediática destinada a desviar la atención de las líneas de investigación más delicadas y de los verdaderos autores del atentado.
El descontento y la incredulidad han cobrado fuerza en las plataformas digitales, donde usuarios y testigos han comenzado a contrastar la versión oficial con material audiovisual captado en los alrededores del lugar del suceso. En redes sociales circulan profusamente fotografías y videos que muestran a los presuntos atacantes huyendo con vestimenta totalmente distinta a la de los aprehendidos: sujetos con ropa deportiva, destacando uno de ellos con una camisola del FC Barcelona. Esta discrepancia visual inmediata ha generado un fuerte rechazo ciudadano, debilitando la credibilidad del reporte policial preliminar y alimentando la tesis de que los detenidos no tendrían relación directa con la ejecución del crimen.
El debate digital refleja una profunda fractura en la confianza hacia las instituciones de seguridad y justicia, interpretando la presentación de los detenidos como una maniobra para cerrar en falso una crisis de seguridad nacional. En redes se argumenta que apurar capturas cuestionables busca contener la indignación social antes de que se profundice en los posibles móviles políticos o en las denuncias previas que el propio Foppa había realizado. La narrativa que domina la conversación pública apunta a que, al focalizar el debate en dos perfiles presuntamente ajenos al hecho, las autoridades intentan eludir la presión de identificar a las estructuras criminales con capacidad logística para operar a plena luz del día en un complejo deportivo resguardado.
La marcada contradicción entre la evidencia que circula en redes y las actuaciones oficiales coloca al Ministerio Público y al Ministerio de Gobernación ante la obligación ineludible de transparentar las pruebas científicas, peritajes balísticos y análisis de cámaras forenses. Presentar resultados apresurados sin respaldo probatorio no solo revictimiza a los afectados y vulnera el debido proceso de los capturados, sino que consolida la percepción de impunidad en el país. El caso Foppa demanda una investigación técnica e independiente que aclare si las primeras aprehensiones constituyeron un error operativo derivado de la presión institucional o un intento deliberado por desviar el curso de la justicia.
Los detenidos
Por su parte los detenidos han señalado que ellos no tiene nada que ver y que revisen las cámaras y que no entienden que es lo que la PNC hace con ellos en este caso, mostraron sorprendidos por su captura.
#CrimenFoppa #metroredes #elmetropolitanogt https://t.co/iynzhxsd7e https://t.co/2MutZCARPi
— Ramon Hernandez S. (@RamonHernande23) October 17, 2026
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