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Coahuila

Matemáticas Inexactas. (Segunda parte)

Por Eduardo Pacheco

Hace 3 años

Otro de los principios fundamentales de la ciencia de los números exactos, es decir de las matemáticas, establece que todo número multiplicado por cero dará siempre como resultado cero; a esto se le conoce como “la propiedad cero de la multiplicación”.

Pero como mencionamos la semana anterior (primera parte), en el reino de los cielos las matemáticas de Dios operan de manera muy distinta.

Para dar un ejemplo más, podríamos citar el principio contenido en el libro de la 2da. Carta de Reyes, Capítulo 4, versículos del 1 al 7, que narran el momento en el que se presentó una mujer viuda ante el profeta Elías, para pedir de su ayuda, pues ella tenía una deuda grande con un acreedor de su extinto marido, y que era un asunto muy grave, pues de acuerdo con las leyes de ese tiempo, en caso de incumplimiento en el pago de la deuda, el acreedor podía tomar a los hijos del deudor como siervos. Elías le preguntó a la mujer, “¿y qué haré yo?, contéstame: ¿qué tienes en casa?”, y ella le dijo: “tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino solamente una vasija de aceite”. Entonces el profeta Elías le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, muchas, después entra y enciérrate tú y tus hijos y echa el aceite en todas las vasijas y cuando una esté llena, ponla aparte; Entonces se fue la mujer, cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos y ellos le traían las vasijas y ella echaba del aceite; Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: “tráeme aún otras vasijas”, hasta que su hijo le dijo, “no hay más vasijas”, entonces cesó el aceit.; Finalmente la viuda fue con Elías y le contó lo sucedido, y Elías le dijo ve y vende el aceite y paga a tus acreedores, y tú y tus hijos vivan de lo que quedó.

De lo sucedido, podemos ver que de una sola vasija se aceite se logró llenar una multitud de vasijas y fueron suficientes para pagar la deuda de la viuda y para poder vivir ella y sus hijos de lo que quedó al final;

Otro ejemplo claro de que el principio matemático de “la propiedad cero de la multiplicación” no funciona en el reino de Dios, lo encontramos en el libro de Isaías Capítulo 40, versículo 29 que enseña que “Dios da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna”.

De aquí podemos entender dos aspectos importantes: el primero, que en las leyes de nuestro padre celestial, Dios da nuevas fuerzas a la persona que se encuentra cansada, es decir, sustituye el cansancio y lo cambia por nuevas y frescas fuerzas, energías, vigor, ánimo, resistencia, poder e ímpetu; es decir, si habláramos en términos numéricos, de un resultado en números negativos, Dios lo convierte en números positivos, es un hecho milagroso; Sin embargo, en un segundo aspecto encontramos un momento todavía más impactante y es cuando a una persona ya no le quedaron ninguna de sus fuerzas, es decir tiene una fuerza numérica de cero fuerza y Dios la multiplica exponencialmente, contraviniendo frontalmente el principio matemático de la multiplicación cero. Así funcionan las matemáticas inexactas del Reino de Dios.

Estimado lector, esto es lo que experimentamos las personas que hemos depositado nuestra confianza en el Señor, que, aunque al final del día podamos sentir que ya no nos ha quedado ninguna fuerza, al depositar nuestra fe y esperanza en nuestro señor Jesucristo, experimentamos cada día un nuevo fortalecimiento espiritual sobrenatural.

Por lo anterior, si hoy usted siente que está cansado, es necesario que corra a los pies de Cristo, porque escrito está que, “de modo que, si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”; Pero si además usted siente que ya tocó fondo, que no le queda ninguna fuerza para seguir viviendo, entonces debe tener plena certeza de que Dios ha prometido multiplicarle exponencial y sobrenaturalmente sus fuerzas y sus energías, porque escrito está también que para Dios, no hay nada imposible.

Querido amigo(a) y hermano(a) en la fe, las matemáticas de Dios superan todas nuestras expectativas humanas y limitadas, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

No se conforme solamente con el conocimiento académico, aprenda los principios del Poder del Evangelio del Señor Jesús, el Cristo, que salva, sana y transforma. Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.

 

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