Saltillo
Por
Néstor González
Publicado el sábado, 9 de abril del 2022 a las 10:58
Saltillo, Coah.- A las 11 de la mañana del miércoles pasado, doña Ernestina Hinojosa, quien vive en la calle Bernardo Reyes 736, de la colonia Las Palmas, en Parras de la Fuente, escuchó que le hablaba una de las personas que le ayuda en su casa con la limpieza.
Salió y vio a su vecina, doña Trinidad, ensangrentada, quien como pudo llegó a su puerta, donde se desvaneció y murió.
“ Yo estaba moliendo allá afuera, porque allá tengo un molino, por eso yo ni ruido oí, con el ruido del molino, hasta que me dijeron que me hablaba una señora, me vine y me paré y fue cuando ella ya estaba aquí, ya nomás me dijo ‘¡auxilio vecina!’, y ya, fue todo lo que me dijo, se metió y me abrazó… total y resto”, dijo doña Ernestina.

La casa donde Gerardo Alfonso apuñaló a sus padres sobresale de las demás en la cuadra. Es una vivienda de dos pisos, con protecciones de forja y una puerta de metal. No tiene mucho que la pintaron de un amarillo vivo, que la hace resaltar entre otras casas del barrio.
En el frente una cinta amarilla prohíbe el paso. Enfrente, dos oficiales de la Policía Municipal la custodian. Los policías comentan que por ahora nadie puede entrar, pues la Fiscalía está esperando la declaración del padre del matricida, don Alfonso, quien convalece en el Hospital Universitario.
“ “Pues ya nomás es la declaración para cerrar el caso, porque el chavo ya se murió anoche”, dice uno de los oficiales.

Doña Ernestina relata que doña Trinidad y don Alfonso tenían cerca de 7 años de vivir en esa colonia. Eran visitados frecuentemente por su hija y otro de sus hijos, quien vivía en otra casa atrás de la del matrimonio.
“ Eran muy tranquilos, yo nunca vi que tuvieran algún problema, la verdad es que yo tengo casi 45 años de vivir aquí, este es un barrio muy tranquilo”, dice la mujer, quien señala que los hechos del miércoles pasado conmocionaron a todos los vecinos.
Luego de apuñalar a sus padres y herir a su pareja, Gerardo Alfonso huyó a un terreno baldío donde se enfrentó a los policías que trataban de someterlo. En la refriega hirió a un oficial en un brazo.
En las tapias del terreno están como testigos las impresionantes manchas de sangre, ennegrecidas por el sol, donde el matricida intentó suicidarse, apuñalándose a sí mismo.
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