A nadie debería extrañar que Ricardo Mejía Berdeja se instale en Torreón con el pretexto de respaldar a sus perfiles rumbo a las próximas campañas. El autoproclamado Tigre del Pueblo se destapó este sábado como aspirante a la gubernatura en 2029, lo cual abre un nuevo frente al interior de Morena, donde se asume una alianza futura con el PT.
Pero más allá del ‘29, antes aparece el proceso electoral de 2027 y justo hacia allá apunta el interés inmediato del ex subsecretario de Seguridad. Torreón resulta terreno atractivo para cualquier cálculo político.
En el mercado
El senador Gerardo Fernández Noroña estuvo en Torreón, aunque a diferencia de visitas previas, esta vez no tomó un avión ni se encerró en reuniones privadas. Optó por recorrer el mercado, comer ahí y convivir con locatarios.
Si bien no dejó pasar la oportunidad de lanzar dardos contra la oposición, al morenista no le quedó otra más que reconocer la coordinación entre los gobiernos federal y estatal, así como los buenos números de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Manolo Jiménez, sobre todo en materia de seguridad. Quienes lo conocen aseguran que lo pensó antes de decirlo, aunque por el contexto non tuvo de otra más que el reconocimiento. Por cierto, salvo Shamir Fernández y su esposa, Rocío de Aguinaga, nadie más en Morena tuvo la cortesía de acompañarlo.
Se le acaba el tiempo
El reloj avanza y en el Partido Acción Nacional no aparecen definiciones sobre ir o no en alianza con el PRI a la elección de diputados locales del próximo 7 de junio. Por como les fue en los comicios recientes y el escenario cuesta arriba que enfrentan, urgidos resultan los panistas, ya sea para afianzar la relación con el tricolor o armar una ruta propia y tratar de sobrevivir. La prisa local, sin embargo, no coincide con la pachorra y el desinterés de la dirigencia nacional, encabezada por Jorge Romero.
Duda fastidiosa…
¿Cómo luciría una alianza de facto entre PAN y PRI?, ¿qué implicaría en lo local?
Más sobre esta sección Más en Opinión