La última vez que colaboré en este medio con mi columna, fue en mayo de 2020. Debo aclarar que no por falta de espacio: afortunadamente mis textos siempre han sido bienvenidos en Zócalo, y eso es algo que agradezco profundamente. Sucede que desde que vivimos en un mundo donde rigen las medidas sanitarias por la pandemia de Covid–19, este que escribe ha encontrado menos tiempo y menos formas de comunicar sus inquietudes. Sin embargo, poco a poco retomamos la actividad cultural, y eso siempre es un aliciente.
El primero de marzo del presente año, tuve la oportunidad de asistir a la firma del acuerdo social Mejora, Coahuila: Una Estrategia Integral para Mejorar la Calidad de Vida de las Familias Coahuilenses; iniciativa del gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, que se instrumentará a través de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social encabezada por Manolo Jiménez Salinas, y que busca aglutinar las acciones de las distintas dependencias estatales y unir esfuerzos con el Poder Judicial, Legislativo, los 38 municipios de nuestro estado y la Iniciativa Privada para encontrar mejores formas de propiciar el desarrollo integral de la población coahuilense.
¿Este proyecto por qué es importante para la cultura? Pues porque, de entrada, la cultura es un factor de cohesión social e identitaria; hoy, la muestra es la trágica y lamentable guerra entre Ucrania y Rusia, países que, si bien comparten mucho pasado en común, se distinguen por sus diferencias y variaciones culturales, lo que les da una identidad propia; de la misma manera, como aun siendo mexicanos, cada entidad federativa se siente orgullosa de sus tradiciones y manifestaciones artísticas.
Esto es también un factor de cohesión por los procesos culturales que nos hacen sentir que pertenecemos a tal o cual lugar; esto lo sabemos bien en Saltillo cuando disfrutamos la celebración del Santo Cristo o esperamos con paciencia la realización de la Feria Internacional del Libro; Torreón, las reliquias de San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe; en Viesca, Procesión del Silencio en Semana Santa; en Parras, la vendimia; y en San Buena, su Feria, por mencionar sólo algunas.
Por otra parte, hay que valorar a la cultura como un factor de desarrollo económico. Cada una de las actividades arriba mencionadas deja una importante derrama económica en el sector de servicios turísticos, como los hoteles, bares, restaurantes, taxis, líneas aéreas; y forma una parte importante de los ingresos de artistas, creadores, artesanos, empresas especializadas, como las del sector editorial y los medios informativos; en otras ocasiones hemos insistido en que es fundamental tomar en cuenta que se ha llegado a calcular la aportación de la cultura al PIB nacional hasta en 7.4%, tomando en cuenta la economía formal, y sumando el estimado de la informal, ya que, desafortunadamente, mucha de la actividad del sector cultural se encuentra en esa condición, lo cual no resta valor económico.
El consumo cultural debe contemplarse como de primera necesidad a la hora de pensar en el bienestar de las familias coahuilenses. Mejora, Coahuila sí lo considera, y eso es muy buena noticia.
Drama – Mine (para aliviar el mareo y la náusea):
Es buen momento para leer cualquier libro de la bielorrusa Svetlana Aleksiévich, Premio Nobel de Literatura; recomiendo Los Muchachos de Zinc.
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