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Coahuila

Mera ratificación

Por Alejandro Irigoyen Ponce

Hace 4 años

Pues no hay plazo que no se cumpla y este domingo los mexicanos estamos convocados a las urnas para un ejercicio digno de un país mágico y musical, como lo es el nuestro. En teoría, se trataría de una revocación, pero en realidad solo es un mero trámite de ratificación de mandato.

A ver, la revocación es un instrumento de control democrático del poder y, efectivamente, está diseñado para que la ciudadanía, mediante un mecanismo legal, pueda decidir si el mandatario en turno debe o no seguir en el cargo. Es, entonces, un arma popular contra el gobernante cuyo desempeño es cuestionable.

Pero en este caso, es un capricho del gobernante en turno que quiere ver reflejado, en las urnas, lo que le dicen las encuestas: que goza aún de un alto nivel de popularidad. Además, con eso de que prevalece en las fuerzas políticas y gobiernos distintos a Morena, la idea de no participar en lo que califican de una farsa, pues con los millones de votos que le garantiza la movilización del pueblo bueno y sabio, gracias a la estructura gubernamental de la 4T, pues no puede darse un resultado distinto al que la ciudadanía quiere que Andrés Manuel termine su mandato.

Y por añadidura, en el remoto, casi imposible escenario de que las urnas gritaran otra cosa, pues se trataría de un burdo intento de golpe de Estado de las fuerzas más reaccionarias y corruptas coludidas con el INE, ese esbirro de los neoliberales, racistas y clasistas.

Dice Andrés Manuel que el pueblo debe tener un instrumento legal para que, al cabo de los primeros años de Gobierno, si un mandatario no sirve, pues se le pueda remover. Y tiene razón, pero en este caso el que decide qué sirve y qué no, es el mismo que estaría sujeto a la revocación, que insisto, no es más que una simulación que pretende la ratificación por razones que solo él conocerá, pero que podrían estar fincadas en una proyección al futuro cercano, al 2024.

En fin, acuda a las urnas este domingo si ese es su deseo y voluntad, total, sería un mero trámite, ya que el resultado se conoce, y desde hace meses.

Y a manera de Post Data, una entelequia: en lugar de ponderar un baño de pueblo, debería considerar que lo que realmente urge es reconciliar y pacificar al país. Aún está a tiempo de gobernar para todos, lo único que requiere es menos retórica, de esa rijosa y descalificadora, y más compromiso con el México real que sigue hundido en los grandes problemas de siempre.

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