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México y España

Por Sergio Sarmiento

Hace 4 meses

“Madrid, Madrid, Madrid / En México se piensa mucho en ti”.
Agustín Lara

 

La Nueva España fue el virreinato más próspero de la corona española. La minería de plata era la base de su riqueza, pero la economía virreinal estaba muy diversificada: producía una gran variedad de bienes de consumo, incluso barcos, y tenía un próspero comercio.

La Nueva España tenía un producto interno bruto per cápita similar al de España y en algunos momentos fue incluso superior (Leticia Arroyo Abad y Jan Luiten van Zanden, “Growth Under Extractive Institutions: Latin American per Capita GDP in Colonial Times”, The Journal of Economic History, 2016, p. 1199). Además de su prosperidad, el virreinato tuvo una brillante vida cultural e intelectual.

Las cosas han cambiado. Según el Maddison Project, México tenía en 2022 un PIB per cápita de 16 mil 235 dólares (dólares internacionales de 2011) mientras que España alcanzaba 34 mil 123, casi el doble.

Lo sorprendente es que en 1950, España era ligeramente más pobre que México: el PIB per cápita de nuestro país era de 3 mil 510 dólares mientras que el de España alcanzaba los 3 mil 459.

El despegue de España empezó en los 60 y se mantuvo en el resto de la dictadura franquista, pero continuó en los gobiernos de la democracia, con Felipe González, socialista, y José María Aznar, de centro-derecha, y sus sucesores.

México también creció en el período, aunque a un ritmo menor. Los dos países se han estancado desde 2018, en los gobiernos de la 4T de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum en México y en el del socialista Pedro Sánchez en España.

La hermandad de los dos países se ha mantenido a pesar de los vaivenes de la política. Lázaro Cárdenas rompió relaciones diplomáticas con España en marzo de 1939, a la caída del Gobierno republicano ante el levantamiento armado de Francisco Franco, y recibió en México a miles de refugiados españoles (entre ellos a mi familia paterna).

Sin embargo, el cariño de los mexicanos a España nunca menguó. Agustín Lara escribió sus populares homenajes musicales a la cultura española, como Granada y el chotis Madrid, sin haber pisado tierra española.

En 1954, cuando visitó España por primera vez, se arrodilló, besó el suelo y exclamó: “¡Hola, madre!”.

José López Portillo reanudó las relaciones diplomáticas en 1976, tras la muerte de Franco, y al año siguiente realizó una visita a España que incluyó un recorrido por Navarra, la tierra de sus antepasados.

López Obrador también tiene antepasados españoles. Su abuelo paterno era de Cantabria y su abuela materna de Asturias, pero él ha rechazado el pasado español.

Exigió una disculpa al rey de España, Felipe VI, por la conquista del siglo 16, ocurrida en un momento en que ni España ni México existían todavía; y en 2022 declaró una “pausa” en las relaciones con España, sin que esta se haya traducido en un rompimiento de los lazos diplomáticos.

El rey Felipe no fue invitado a la inauguración de Sheinbaum en 2024, pero la Presidenta sí fue a España en abril de 2026, donde se reunió con el presidente Sánchez, aunque no con el rey.

López Obrador decía en 2022: “No les vamos a pedir que devuelvan todo lo que se llevaron, nada más que reconozcan los abusos, las masacres, que se reprimió a los pueblos originarios”.

Nadie pone en duda que se cometieron abusos en la conquista, como también los hubo de los mexicas contra los otros pueblos mesoamericanos, pero también es cierto que 93% de los mexicanos de hoy somos mestizos.

Quizá sorprenda a Andrés Manuel saber que la Nueva España era tan próspera como España en el virreinato. Quizá los españoles “se llevaron” mucho, pero también establecieron los cimientos de una sociedad brillante y próspera.

 

 

Aprendizaje

Sheinbaum ha reconocido ya que derogar la Ley del ISSSTE de 2007 sería impagable y que el Gobierno no puede entregar a los líderes sindicales el control sobre las plazas y promociones de los maestros. Está aprendiendo.

 

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