Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|Monterrey|Ciudad De MéxicoEdición Impresa
México y Colombia acuerdan cooperar en vacunas, comercio y seguridad ‘Es una ciudad entristecida’: Caracas cumple 454 años en medio de crisis de servicios públicos Luis Miguel estaría ayudando a hijo de ex gobernador de Veracruz a pagar deuda de Interjet Thomas Markle iniciaría juicio contra Meghan y el príncipe Harry para ver a sus nietos Ciberespionaje debe ser prevenido mediante reformas legales, asegura experto en tecnología

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

México y la democracia

Por Silvia Guadalupe Garza Galván

Hace 1 mes

Queridas amigas y amigos, por supuesto, en esta ocasión comparto con gusto el resultado de la jornada electoral que se llevó a cabo el domingo pasado, con un alto porcentaje de participación ciudadana, celebramos que ha ganado México.

En primer lugar, bravo, por la nutrida participación que bien podríamos leer, como un voto de castigo, lo cierto, es que luego de 70 años de régimen priista, apenas comienzan a superarse las secuelas de un sistema -justo como el que caracteriza al actual Gobierno- sin contrapesos, cuya firma es el constante conflicto de interés, como ya hemos visto a lo largo de los últimos tres años, con el grupo mayoritario de Morena y sus aliados.

Por más de siete décadas, el Presidente en turno tuvo la facultad de gobernar a su antojo con el apoyo de las cámaras, instituyendo la nociva filosofía del paternalismo, que arrebató a los mexicanos sus derechos políticos esenciales, como lo es el de conferir al Poder Legislativo, la representatividad de sus intereses, el resultado fue el de una sociedad pasiva y desanimada que dejó de ver en las urnas, el instrumento mediante el cual puede manifestarse.

Fue hasta el año 2000 que se llevaron a cabo las elecciones en las que quedó electo Vicente Fox, como el primer Presidente de oposición con una participación ciudadana del 63.97%, seis años después la participación ciudadana fue sensiblemente menor en la elección en la que quedó posicionado Felipe Calderón con el 58.55% del padrón electoral de ese tiempo, sin embargo, para el año 2012 se observó nuevamente una participación del 63.10% y para el 2018 con una participación del 63.42%, quedando electo el presidente López Obrador.

Me interesa señalar el comportamiento de participación ciudadana, porque sin duda sin ella no habría sido posible el tránsito a la democracia, no debemos olvidar que la tradición de las elecciones siempre ha estado presente en México y fue utilizada como instrumento de legitimación democrática en lo que Mario Vargas Llosa definió como la dictablanda, por ello el desafío más grande para los mexicanos era el de vencer la apatía, su propia zona de confort colectivo y acudir a las urnas.

Han pasado prácticamente 25 años desde entonces y la jornada del domingo pasado merece una lectura profunda, con una participación del 52.66% prácticamente números de esos que se alcanzan en elección presidencial, no obstante, lo deseable es que esos porcentajes de participación sigan aumentando.

Los resultados -pueden ser- en algunos casos contrastantes, como en la Ciudad de México, por ejemplo; en otros, se observan avances político-electorales inéditos, como en Colima, una entidad gobernada por el PRI desde hace más de 90 años, por mencionar algunos, y por supuesto la configuración en la Cámara de Diputados para la próxima Legislatura nos habla de una sociedad que paso a paso sigue avanzando, creciendo, madurando.

Ya no bastan las viejas prácticas con las que, durante tantos años, se controló el sentido del voto, desde 1997 tímidamente la sociedad le confirió pluralidad al Congreso, en el año 2000, finalmente se hacía realidad lo impensable, un partido distinto al PRI en la Presidencia, con la capacidad de decidir por la continuidad y la alternancia y ahora en una elección intermedia, el mensaje es muy claro, ha devuelto el contrapeso al Congreso.

No, no señores, ya no se trata de abanderar triunfos o señalar derrotas, ahora se trata de tomar nota de la voluntad ciudadana, porque no solo ha determinado a quienes deposita la encomienda, sino que se plantea un sentido de competencia política real y para bien, en beneficio de las generaciones futuras.

Muchas generaciones desconocen ese ángulo de México, para muchos jóvenes -afortunadamente- la democracia, es algo natural o normal.

El ejercicio de la democracia a lo largo de los últimos 20 años no consiste únicamente en su consolidación per se, la alternancia y el equilibrio de poderes, son el reflejo de una sociedad que paso a paso también ha venido madurando, cada vez mas consciente de una de sus facultades fundamentales, que es la de vigilar y evaluar las gestiones de aquellos ciudadanos a los que se les confiere el privilegio del servicio público.

Agradezco su lectura, nos volvemos a leer la próxima semana.

Notas Relacionadas

De Coahuila por la gloria olímpica: Seis atletas del estado están en Tokio

Hace 7 horas

Aporta frontón; consigue una de oro

Hace 7 horas

Salen a escena 3 coahuilenses

Hace 7 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 8 horas

Reacción ante necesidad de vacuna

Hace 8 horas

La pandemia sigue

Hace 8 horas

En tiempos electorales, un caso de desafuero