Las mujeres cuando son amasias o amantes de un señor, tienen unos niveles de indulgencia que, por asumir el papel de amantes, tratan incluso de cuidar la vida personal de su señor para que no sea sorprendido o apañado en sus aventuras sexuales.
Una amante de un señor no debe de tener la obligación de cuidar su vida privada porque es obligación de ese hombre asumir las responsabilidades afectivas de todas las personas con quienes se está involucrando. A veces muchas de estas personas lo que necesitan o buscan es ser sorprendidos en su infidelidad para poder descansar de la culpa que cargan. Por eso es que la infidelidad no es algo que todo mundo pueda ejercer, porque es un asunto de muchas cuestiones logísticas que no son comprensibles en todos los niveles humanos.
Me escribe la semana pasada una mujer: “…desde hace unos meses en la pandemia, me hice amante o amiga especial, o como él me llame, de una persona muy cercana a mi familia que, por desgracia, nos conoce muy bien porque es familiar de un pariente nuestro. El problema es que pese a que hemos tenido una relación muy intensa en los últimos meses, él ha decidido hacerse novio de una mujer de su trabajo, a quien le dijo que está divorciándose de su esposa. Eso es muy confuso para mí, porque además de que me lo ha contado sin ningún filtro, él cree que es algo que yo aceptaré con mucha indulgencia. Entonces ahora el tema es que tiene una esposa a quien debe mantener, una amante, es decir yo, a quien procura de alguna forma y una novia con la que sale a veces sin que le tenga que dar explicaciones a nadie de esa relación irregular. Aunque aún su esposa no sabe nada, cosa que quisiera resolver de alguna forma, porque me siento muy mal porque de todas yo soy la única que está enterada de todo lo que sucede entre las personas que estamos implicadas en esta relación de cuatro. Cuando él me dijo que iba a hacerse novio de esta persona de su trabajo, le dije en ese momento que yo también iba a buscarme un amigo y me abofeteó… Ahora, además del engaño debo lidiar con la idea de que él ya me violentó…”.
De entrada no es aceptable que tu amante te dé una bofetada solo porque le has pedido explicaciones sobre el amasiato que él mismo te ha confesado; una persona que no puede mantener una relación saludable con su esposa, su amasia y su novia, y encima violenta a una de ellas, es alguien que se debe salir del radar de nuestras posibilidades sexuales solo porque no respeta el espacio que compartimos con esa persona.
Alguien que no tiene responsabilidad afectiva por sus parejas sexuales y de relaciones sexoafectivas que no quedan claras, no es alguien a quien debamos mantener cerca de nosotros, porque nunca cambiará su actitud afectiva y no se hará responsable de nuestras emociones surgidas en el intervalo de convivencia con nuestras personas.
No es buena idea mantener una relación con alguien, sea amante, amigo, esposo, compañero, que valora tan pobremente las emociones que le manifestamos y por salud elemental básica lo mejor es erradicarlos de nuestra existencia. De por sí las relaciones extramatrimoniales implican demasiados asegunes, ahora imaginen si hay esposa, novias, amantes y las que se vayan acumulando en la semana. Todas esas personas tienen sentimientos y no necesariamente todas están de acuerdo con la idea de compartir.
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