Nací y crecí en una familia de clase media, en una época en la que no se notaban grandes diferencias entre niveles de la sociedad, quienes pertenecían a la clase media alta y alta, eran realmente austeros. En mi infancia, supe quien era el hombre más rico del pueblo cuando le entregaban un par de zapatos que había mandado cambiar suelas, mi padre, con toda tranquilidad saludó al señor, hablándole de tú y sin felación alguna, después supe que ese mismo sujeto, era el rico del pueblo.
En esa época, la educación privada era muy barata, incluyendo las elevadas universidades privadas del país, en esa época, no era un proyecto inalcanzable, inscribir a los hijos en colegios o universidades privadas.
En nuestras familias vimos como única receta para alcanzar el éxito: prepararse, trabajar mucho y ahorrar.
Ya como profesionista, y como empleado, tuve claro que nada me exentaba de pagar todo servicio público, o responsabilidad, en forma diferente a cualquier otro mortal.
Al conseguir empleo, lo logré teniendo algún conocimiento o habilidad que me diera ventaja, no tuve forma de tener trato preferente.
Al tener yerros o causar daños, tuve la misma responsabilidad que cualquier otro ciudadano con extracto de nopal de este cuerno de la abundancia.
Cada cosa que poseo fue comprada con el fruto de mi trabajo.
En pocas palabras, no sé en términos reales, a qué se refieren con la “vida de privilegios” que nos señalan los fanáticos de la 4T.
A diferencia de esa concepción, muchos personajes de la gavilla en el poder, son los que se caracterizan por tener privilegios inconfesables.
Gente que asesinó a hermanos o amigos, gente que incendió pozos petroleros, que causó la muerte de cientos de miles al quitarles fondos que se usarían para servicio médico.
Miles de víctimas de una sangriente delincuencia protegida por ese nefasto gobierno
En este momento, el mayor boquete a las finanzas públicas, lo provoca la acción en la que protegidos del gobierno saquean todo lo que debería entrar a las arcas públicas, acción apodada: “huachicol fiscal”, Ostentosos arrabaleros, cínicos impunes, son los que realmente gozan del privilegio del robo destrucción e impunidad
Esos son los privilegiados que veo.
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