Cómo no sentir dolor ante lo sucedido recientemente en Ciudad Juárez, Chihuahua. El sueño de migrantes provenientes de Centro y Sudamérica para llegar a Estados Unidos se convirtió en un instante en una verdadera
pesadilla.
Este tema, el de la migración, lo he abordado en diversas ocasiones. Sigo pensando igual: es un gran error permitir el ingreso de caravanas de miles de extranjeros a nuestro país, sin control alguno.
Hace falta por parte del gobierno mexicano una política migratoria regulada, ya que de lo contrario los problemas se seguirán presentando y lo peor, habrá más pérdidas de vidas humanas por tragedias que bien pueden evitarse.
Siempre que ocurren desgracias como la de Juárez, viene a mi memoria aquel día en que Olga Sánchez Cordero les “abrió las puertas” en nombre del gobierno de México, prometiéndoles trabajo para todos.
¿Recuerdan aquel grito eufórico de la señora Cordero “sí se pudo” invitándolos a ingresar al país?
Y se abrieron las puertas en la frontera sur para recibir a caravanas de cientos, de miles de personas. ¿Hubo trabajo para ellos? Por supuesto que no.
Lo que hubo fue engaño por parte del gobierno de México, porque los ha dejado a su propia suerte o lo peor que les podía pasar, ha favorecido el negocio del tráfico de personas.
Grupos criminales los engatusan aprovechándose de su necesidad, de su desconocimiento y les roban su dinero, lo poco que traen consigo.
Como seres humanos, merecen respeto, no que se burlen de ellos y los engañen ofreciéndoles ayuda -que no es tal- para llegar a Estados Unidos como son sus deseos. ¿Cuántos logran hacer realidad su sueño?
Hemos observado la llegada a ciudades de la frontera norte de nuestro país, de caravanas de diez mil, quince mil personas provenientes de diferentes naciones. Algunos lograron obtener una visa humanitaria; otros, en su mayoría, no lo
logran.
¿Es justo engañarlos? ¿Es justo que un gobierno los exponga a caer en las redes de criminales? ¿Cuántos muertos van ya por esta política migratoria que no tiene sentido humano?
¿Quiénes son los responsables de la tragedia? Silencio total; no se escuchan las voces de funcionarios del Instituto Nacional de Migración; solo se escuchó la del Secretario de Gobernación tratando de culpar a Marcelo Ebrard.
Buscan culpar a otros para proteger su imagen de “corcholata” o futuro candidato, cuando en realidad nos están mostrando el verdadero rostro de cada uno de ellos: el del cinismo, la hipocresía y la falta de empatía en asuntos tan delicados como son los migratorios donde se atienden personas, seres humanos.
No hay duda que a los políticos les importa más promover su imagen.
Al parecer ningún funcionario de gobierno se hace responsable de lo sucedido. Sin embargo, ya hay detenidos y como siempre, les toca a los de menor rango. La tragedia, misma que pudo evitarse, ha cobrado 39 vidas. Seres humanos que deseaban cruzar a Estados Unidos; aspiraban a mejorar su condición de vida como tantos seres en el mundo.
Sin embargo, debemos entender que el problema de la migración es complejo. Se habla de que México es país de tránsito, lo cual no quiere decir que se ingrese a empujones y con exigencias. Hay leyes y hay que respetarlas.
¿Acaso la Secretaría de Gobernación lleva un control estricto de cuántos migrantes han ingresado a México? ¿Dónde están todos los miles que han llegado en caravanas a nuestro país? ¿Cuántos han ingresado a Estados Unidos con documentos? Podría asegurar que el Instituto Nacional de Migración no sabe con certeza dónde están todas las personas que llegaron y siguen a llegando a México. No ha habido un estricto control.
La mayoría de los migrantes dicen que no desean quedarse en nuestro país; que ellos van a Estados Unidos. Ellos no entienden que no es tan fácil conseguir una visa; hay requisitos que cumplir y que el decir que vienen huyendo de una dictadura en su país no los hace acreedores de sus documentos de inmediato.
Comprendemos su situación, su desesperación. No es fácil alejarse del terruño y de la familia. Por ello, si realmente se les quiere ayudar, no se les engañe más diciéndoles que el gobierno de Estados Unidos está ofreciendo visas humanitarias a quien las solicite. Eso es una infame mentira.
Todos los seres humanos merecemos respeto. Los migrantes merecen además comprensión por su difícil situación; no obstante, no hay que olvidar que el respeto a las leyes de cualquier país debe prevalecer. No deseamos más sufrimientos para la pobre gente que viene con un cargamento de ilusiones; en su mayoría, engañados. Las tragedias se pueden evitar. Semana Santa, días para la reflexión. Dios nos bendiga a todos.
Más sobre esta sección Más en Coahuila