Internacional
Publicado el sábado, 7 de febrero del 2026 a las 12:39
Minnesota.- Alberto Castañeda Mondragón, un migrante mexicano de 31 años, sufrió ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales tras ser detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 8 de enero, según su testimonio a The Associated Press. El caso ha reavivado las denuncias sobre uso excesivo de la fuerza y la falta de investigaciones federales.
Castañeda Mondragón relata que los agentes lo sacaron de un auto frente a un centro comercial en St. Paul, lo tiraron al piso, lo esposaron y luego lo golpearon en la cabeza con una porra de acero. Afirma que los golpes continuaron en un centro de detención de ICE en Ft. Snelling, a pesar de sus súplicas.
“ Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron. Eran personas muy racistas… Nadie los insultó. Era su carácter, su racismo hacia nosotros, por ser migrantes”.
Los agentes de ICE informaron al personal del Centro Médico del Condado de Hennepin que el detenido se había estrellado “a propósito” contra una pared de ladrillos. Sin embargo, un médico consultado por AP indicó que las lesiones no correspondían a una caída. Una tomografía mostró fracturas en la parte frontal, posterior y lateral del cráneo.
Mexicano detenido por ICE sufre fractura craneal; personal médico desmiente versión de los agentes
El migrante identificó el arma como un ASP, un bastón telescópico utilizado por las fuerzas del orden. Los protocolos de uso de la fuerza en EU establecen que golpear la cabeza, el cuello o la columna con este tipo de porra se considera una fuerza potencialmente letal, solo justificable ante una amenaza de muerte.
“ La única ocasión en la que una persona puede ser golpeada en la cabeza con cualquier porra es cuando representa la misma amenaza que permitiría el uso de un arma de fuego: una amenaza letal”, dijo Joe Key, ex teniente de policía de Baltimore y experto en uso de la fuerza.
Las lesiones han causado a Castañeda Mondragón pérdida de memoria severa, al punto de no recordar inicialmente que tenía una hija. Su caso contribuye a la creciente tensión entre agentes federales y el hospital de Minneapolis, y se enmarca en una serie de denuncias por violencia contra detenidos migratorios.
Hasta la fecha, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa a ICE, no ha respondido a las solicitudes de comentario sobre el incidente durante las últimas dos semanas.
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