Internacional
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La Jornada
Publicado el domingo, 26 de octubre del 2025 a las 16:25
Saná, Yemen.– La crisis humanitaria en Yemen escaló a nivel diplomático este domingo, cuando milicianos afines a los rebeldes hutíes asaltaron la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Saná, la capital controlada por el grupo.
Fuentes locales informaron a la agencia Dpa que los asaltantes registraron las instalaciones durante horas, confiscaron dispositivos electrónicos y una base de datos de beneficiarios. Varios trabajadores locales de ACNUR fueron detenidos brevemente para ser interrogados, aunque posteriormente fueron liberados.
Este ataque se suma a una reciente ola de incidentes contra la comunidad internacional. El día anterior, los hutíes ya habían irrumpido en las oficinas del enviado especial de la ONU para Yemen y en la sede de la FAO, además de registrar viviendas de empleados del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El líder hutí, Abdelmalek al Huti, ha justificado esta campaña de acoso —que se mantiene desde agosto— acusando públicamente a los organismos de la ONU de realizar labores de “espionaje” y llevar a cabo actividades “agresivas”.
La semana pasada, la ONU ya había reportado que 53 de sus trabajadores se encontraban bajo detención arbitraria en Saná, y se confirmó que dos empleados detenidos el sábado aún no han sido liberados.
Yemen permanece dividido por la guerra. Los hutíes controlan la capital y extensas zonas del norte y oeste, contando con el apoyo de Irán, mientras que el gobierno reconocido internacionalmente es respaldado por Arabia Saudí y la coalición internacional.
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