Saltillo

Publicado el lunes, 21 de septiembre del 2026 a las 08:20
Saltillo, Coahuila.- Ya llegó esa época del año en que la montaña abre sus brazos.
Pasa Los Lirios y sigue el camino sinuoso.
Es la ruta Santiago-Arteaga, en donde aún quedan huellas del inenarrable incendio que afectó a más de 12 mil hectáreas.

Los cadáveres de los árboles siguen de pie, pero las mariposas te indican que debes continuar, falta poco para llegar.
Y ahí, en medio del todo y de la nada, los ojos se llenan de rayos de sol y el aroma de millones de flores envuelve completita el alma.

Bienvenidos al Rancho El Venadito.
Nos reciben José Anselmo Oviedo, su esposa y sus tres hijos, entre cempasúchil, girasoles y terciopelo.
“Un año más con el jardín de nuevo, ya estamos aquí esperando a la gente que nos venga a visitar; tenemos la florcita de cempasúchil y la de terciopelo, y el girasol, ya tenemos todo listo para que venga la gente a visitarnos”, expresa don Anselmo.

“Ya tenemos cuatro años de estar trabajando en esto, y cada vez se nos hace un poco más fácil porque ya le vamos hallando las fechas; este año vamos a trabajar un poquito más: hoy abrimos y cerramos hasta el 8 o 9 de noviembre”, afirma.
Cuidar este jardín de más de una hectárea es complicado, requiere mucho esfuerzo y trabajo; tan sólo en mayo sembraron 6 mil plantas con semilla nueva, y si cada una tiene alrededor de 50 flores, son miles de flores de veinte pétalos que se suman a las que tiene la familia.
“La flor de cempasúchil la describimos como un regalo de la naturaleza que nos sirve para recordar a nuestros seres queridos, a los que ya se nos adelantaron”, dice don Anselmo desde el pequeño mirador que construyeron.

“El aroma de cempasúchil es muy bonito, sobre todo en las mañanas, al amanecer, cuando sale el sol es cuando da más el aroma; es trabajo, sí, pero más que todo es el cariño, es el tiempo y la dedicación que le tengas tú a estar con ella todos los días, todos los días tenemos que estar aquí en el jardín para que no se nos enfermen ni lleguen plagas, tenemos que estar al pendiente de todo”.
Don Anselmo recuerda que su abuelo compró el Rancho El Venadito cuando su papá tenía 8 años de edad, y hoy tiene 90, así que es la tercera generación que se dedica a labrar la tierra, y ya prepara a sus tres hijos varones para continuar la tradición.
“Este año ya empezamos a meter semillas nuevas, semillas finas, tenemos que mandar germinar y luego preparar la tierra, y luego ya se trasplanta y se le empieza a dar los cuidados, que viene siendo riego, fumigaciones, poda y todo lo demás”, explica.

“Las lluvias se retardaron mucho este año, apenas tenemos 20 días que nos empezó a llover, y gracias a Dios ya llovió, pero sí, este año es el primer año en los cuatro años que tenemos, que batallamos más por el agua”.
La familia ya tiene listos los tamales, las empanadas, los licores de manzana, membrillo y mezcal, las conservas de durazno y los recuerditos para los visitantes, que han llegado a sumar más de 4 mil turistas.
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