Arte

Publicado el lunes, 3 de enero del 2022 a las 04:08
Ciudad de México.- El corazón es el epicentro de la vida. Es un órgano dador de vida que para la escritora Norma Muñoz Ledo (CDMX, 1967) es también el núcleo de El Taller del Ermitaño (Loqueleo, 2021), novela en la que hace un retrato de la violencia en México, pero también habla sobre la solidaridad y el misterio de la existencia en las calles de un país consumido por la muerte.
La historia es protagonizada por Olivia, quien luego de recibir un trasplante de corazón, experimenta la vida de una manera más profunda, pero también desconocida. Esa extraña sensación la lleva a tratar de conocer las raíces de su donadora, Andrea, una mujer que murió a causa de la violencia en la zona de Tierra Caliente.
La autora, reconocida por su obra literaria dirigida a niños y adolescentes, tardó casi tres años en escribir esta historia que tiene varios cruces y lecturas. Una de sus motivaciones fue su curiosidad en torno a la llamada memoria celular que ocurre cuando se practica un trasplante.
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Hay experiencias de personas que han tenido trasplantes de córnea, de riñón, hígado, que durante algún tiempo tenían por ejemplo gustos alimenticios que no eran suyos y luego desaparecen”, describe la autora de libros como Supernaturalia, Polvo de Estrellas y Los Cazadores del Big Bang.
El corazón es uno de los protagonistas de la narración, tiene su propia voz, y eso implicó una investigación exhaustiva con médicos y consulta de literatura científica sobre el funcionamiento de este órgano vital.
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Hay muchas investigaciones e información, pero creo que estamos todavía en pañales, el ADN es un banco de información enorme, podría ser una enorme memoria, y en ese contexto la protagonista empieza a tener memorias tan antiguas, que incluso no son de la donadora, porque era muy joven. La novela también habla de la violencia en México, hemos normalizado tanto la violencia en este país, pero tanto que no se cuentan las historias de las víctimas, como la de Andrea”.
En el libro Andrea era una joven originaria de Guerrero, que vivía con algunos instructores comunitarios, y en medio de un enfrentamiento armado la mataron a ella y a sus compañeros, pero antes del último respiro sus padres decidieron donar sus órganos.
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Su corazón fue recibido por una chica en la CDMX, que tiene el corazón muy dilatado a causa de la enfermedad de Chagas, por lo que recibió el trasplante; empieza a tener memorias de su donadora, de esta chica que había vivido la guerra, la violencia que solemos dejar debajo del tapete, sabemos que son cosas que existen y que pasan todo el tiempo, pero estamos acostumbrados a que no se resuelva, a que haya impunidad, a no conocer las historias de las víctimas”, reflexiona Muñoz Ledo.
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