El lunes 8 de agosto será el día del orgasmo femenino. En esta columna lo celebramos desde el 2006, cuando en aquellos días, participábamos en los incipientes foros de sexo y sexualidad que hablaban de esta efeméride. El Alcalde de Esperantina, en Brasil, Aremateia Dantas, lo hizo oficial desde hace más de 15 años y de ahí…
Pero los mitos sobre este perfecto proceso de nuestro cuerpo maravilloso prevalecen: el primero es que todas las mujeres tienen orgasmos y son conscientes de ello, que solo lo consiguen masturbándose o solo con sexo oral o solo con coito o no lo reconocen porque creen que se van a orinar y lo reprimen.
El asunto es que existe una mitología extrema sobre el orgasmo, que a la vez impide que lo veamos como lo que es: un proceso natural del cuerpo, el cual mediante una trepidación y oscilación en los dentros de los órganos sexuales pélvicos externos, ocasiona placer. Genera la activación de hormonas y neurotransmisores que causan bienestar. Ayer me preguntaban en una entrevista que si el orgasmo generaba una vida larga.
Aunque no he leído ningún estudio que sea concluyente respecto a eso, el orgasmo genera una armonía al ser y estar en ese estadio de beatitud, de esta pequeña muerte y reavivamiento de nuestro ser cuando sucede.
Es incomprendido también, porque se espera o se cree que todas las mujeres lo experimentan, sin embargo, existe un enorme desconocimiento de parte de ellas respecto a si lo están teniendo como es, e incluso si es ganas de orinar cuando lo están sintiendo. Como sea hay que dejarse ir, ya que, por ejemplo, si es un orgasmo generado vía coital, la uretra va a estar oprimida y no va a dejar que salga la micción.
Otro mito del orgasmo, pero que tiene que ver con la generación de los mismos, es que no creo que existan mujeres anorgásmicas: todo cuerpo siente, solo debe ser conducido. Existen padecimientos o circunstancias fisiológicas que quizás impidan un orgasmo pleno, como la ablación del clítoris u otras patologías. Pero la ausencia de orgasmos femeninos se debe a su satanización o la negación del placer, por pecaminoso y por desgracia, porque muchos señores dan por sentado que al terminar ellos en su coito, ya se acabó la actividad sexual y eso es de pésimo gusto.
Un mito importante del orgasmo es que este no debe ser la parte alta de la actividad sexual, y más en las mujeres, que podemos lograr muchos a la vez sin trabajamos y practicamos. El orgasmo es el goce completo de la actividad sexual, es decir, lo mismo se produce con los besos, con la estimulación de los pezones o de los pies. Recordemos que el orgasmo se produce vía una excitación, se llega a una meseta de sensaciones y luego al orgasmo. De ahí viene un periodo refractario en el cual las mujeres podemos remontar y tener uno o varios orgasmos a la vez, con nuevos períodos refractarios o no. El placer femenino es desconocido respecto a sus límites y dones.
Por ello no debemos limitar el orgasmo al coito, porque no vienen pegados. Vivimos en una coitocracia que privilegia a la penetración como la actividad máxima del sexo. No siempre se logran orgasmos con el pene en el coito.
Sobre orgasmos, su efeméride y todo lo que se relaciona con el placer femenino, hablaremos este sábado a las 12 en mi canal de YouTube en Ivaginaria de Elia Martínez-Rodarte, así como en mis redes sociales en Ivaginaria en Twitter, Facebook, Instagram y Tik Tok, así como en www.ivaginaria.wordpress.com
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