Espectáculos

Publicado el martes, 20 de enero del 2026 a las 19:21
Monterrey, NL.-Alfredo del Orbe ya no está. El veterano cantante norteño murió la madrugada del martes 20 de diciembre a los 85 años. Los problemas de salud que lo aquejaban desde hace tiempo terminaron por vencerlo, pero su voz —esa que todos reconocían al primer acorde— quedará para siempre en la memoria del norteño mexicano.
Alfredo García Hernández era su nombre real, aunque pocos lo llamaban así. Para el público era simplemente “El Crooner”, ese tipo de Torreón que se ganó el respeto a punta de talento y terquedad. Empezó en los años 50, cuando la música norteña apenas se abría camino, y siguió cantando hasta hace apenas unos meses.
Todo comenzó en 1957. Alfredo tenía poco más de 20 años cuando se presentó en un programa de aficionados que transmitía la XL en Torreón. Ahí también surgió otro grande: Lorenzo de Monteclaro. Dos carreras que nacieron el mismo día, en el mismo lugar.
Seis años después, en 1963, decidió que Torreón se le había quedado chico. Se mudó a Monterrey porque creía —y no se equivocaba— que la capital de Nuevo León era el corazón del norteño. Allá pasó la mayor parte de su vida, aunque nunca olvidó La Laguna.
Su catálogo habla por sí solo: 53 discos, cerca de mil canciones entre versiones propias y covers. Pero lo que realmente lo distinguió no fueron los números, sino esa voz. Una voz que no se parecía a ninguna otra.
Este martes, el mundo del norteño perdió a uno de sus fundadores. Músicos, amigos, familiares y fans lamentan su partida. Alfredo del Orbe se fue, pero dejó algo que nadie le puede quitar: una huella imborrable en la música que ayudó a construir.
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